domingo, 1 de diciembre de 2013

Canal 9 ¿punto y seguido? ¿punto y aparte?



Esta semana hemos asistido con, cuando menos estupor, a cierre de los emisiones de Canal 9 en la Comunidad Valenciana; con estupor porque siendo una noticia que ya se conocía hace semanas, resulta curioso ver como los profesionales del medio se muestran sorprendidos, parece que no hubiesen creído en principio la realidad el cierre.

Es penoso ver como centenares de personas van a englosar las listas del desempleo, no cabe duda, no creo que nadie en su sano juicio pueda estar alegre por ello o puede mostrarse satisfecho, pero también es verdad que no es la primera ni única empresa que cierra en este país.

Lo que a mi me sorprende del caso es ver como esos trabajadores hoy protestan contra un cierre que si no era "la crónica de una muerte anunciada" si debería empezar a serlo ya en múltiples empresas, fundaciones, mancomunidades y demás chiringuitos de los que nuestra "excelsa" clase política nos ha dotado.

Tengo clarísimo, es un argumento muy particular, no lo niego, que el gran problema de España no es la corrupción, es el despilfarro, es el tirar con pólvora ajena sin ningún tipo de control, es la falta de organismos con autoridad que controlen, supervisen y, en última instancia, autoricen o no determinados gastos.

Hacer un aeropuerto, un estadio olímpico, unas setas o reformar la sede de la C.A. de Madrid o Andalucía en tiempos de bonanza es algo que hoy estamos pagando, el sin control del gasto de fondos públicos en empresas paralelas a la Administración, la proliferación de cargos superpuestos o asesores con emolumentos altamente vergonzosos es el cancer que hoy parecemos.

Si pudiésemos volver atrás y se hubiese puesto freno a este "todo vale" del gasto público, si se recuperasen todos esos millones malgastados ( hay pueblos con dos polideportivos y uno cerrado por falta de dotación para sustenerlo ) estoy seguro que podríamos salir 5 o 6 veces de la crisis, nos reiríamos de la troika y de los peces de colores, pero no puede ser.

En algún momento hay que poner freno a este caballo desbocado que es el gasto público ( ojo, coincido con el gobierno en la necesidad de reducir déficit y recortar gastos, el problema es que es difícil apoyarlos cuando en vez de en asesores o coches oficiales, estamos reduciendo en educación, sanidad... hay prioridades, y estas parece no ser coincidentes entre los gobernantes y los ciudadanos, en este caso me alío con la ciudadanía ) en algún momento alguien debía decir que !! YA !!, que no podemos seguir así, que hay que reorganizar el Estado, la Autonomías, la Diputaciones y los Ayuntamientos, y en algún momento alguien tenía que empezar a racionalizar.



El caso de Canal 9 no es único ( vaya por aquí ni extrañeza en que un ente como este puede acumular deudas multimillonarias, los responsables de ello debería pasar por un juzgado, y justificar muchas cosas ), no es único porque todas las televisiones autonómicas están en igual situación. Gastamos miles de millones al año en sostener unas estructuras serviles con el poder, focos de adoctrinamiento sutil, y de dudosa utilidad, muy dudosa.

A mi lo que me altera es la hipocresía de medios, trabajadores y oposición.

Veamos, la oposición pedía hace un año el cierre de Canal 9 por dar cobertura mediatica privilegiada a Gobierno Valenciano, pues ya está, ya la han cerrado; ahora encabezan las protestas contra el cierre, cuando menos son... 

Los trabajadores por otro lado, profesionales que en todos estos años han callado, asumido doctrinas, tolerado instrucciones y que, además, ¿nunca se preguntaron porqué ellos tenían más empleados que las cadenas generalistas? ¿nunca pusieron el grito en el cielo al ver como aumentaba la deuda del ente ? ¿donde estaban los sindicatos para frenar esto, para evitar aumentos de salarios y poner las cuentas en un juzgado ?

Hoy se lamentan, pero durante años todos han callado, y más aún, los sindicatos despreciaron un posible acuerdo, un ERE parcial a cambio de mantener la emisión, pero no, era mejor decir no y apostar a que no habría narices de cerrar la cadena.

El resto de los medios, no todos, pero alguno, sabiendo estos datos datos, sabiendo que la proporción de empleados y cobertura no se correspondía con la realidad, sabiendo que la nefasta gestión política avocaba a la cadena a su cierre, no hablaron, no protestaron, como hoy no protestan de la enorme deuda de Canal Sur, de TV3.... !!bah!! eso no va conmigo y tampoco voy a enemistarme con el poder.

Por todo ello soy de los ilusos que piensan que este no será el primer canal cerrado, es más, me alegraría que no fuese el único, canales inservibles, nidos de enchufismo al servicio espúreo del poder, pozo sin fondo del despilfarro sin control; con la dotación anual de los canales autonómicos se pueden hacer mil cosas, el problema es que no todos tienen agallas de cerrarlos y perder un altavoz propagandístico.

Respecto a los gestores, los de Canal 9 y resto de canales, solo demuestran ineptitud, inoperancia, estar vendidos al Gobierno de turno, y sería adecuado que fuesen juzgados por ello, por ser los que han conseguido despilfarrar durante todos estos años dinero suficiente para salir de la crisis varias veces.

Como sobreponerse a los golpes de la vida ( Patricia Ramírez - El pais 1-dic-2013)


Cada vez que en alguna presentación de equipos pongo el video de Rocky, cuando habla con su hijo y le dice durante el discurso: “Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar los golpes de la vida”, me emociono.



Frente a los problemas, más o menos graves, parecidas circunstancias socioeconómicas, familiares y laborales, hay personas que se hunden y que contemplan la vida como un lugar en el que ya no hay capacidad de reacción, o personas que piensan que la vida vale la pena, que ahí fuera quedan oportunidades para todos, y que a mal tiempo, buena cara.
La resiliencia se define como la capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y sobreponerse a las circunstancias. La persona resiliente sufre, siente y padece, pero no se recrea en estas emociones, no se recrea en el dolor. Sino que lo interpreta como parte del proceso, o del bache. El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego..

¿Alguna vez se ha preguntado si tiene resiliencia? ¿Es capaz de olvidar el pasado, sobreponerse y mirar hacia delante?


Imagine la existencia como un juego; un juego en el que parte de las reglas las escribe usted, pero otra parte vienen determinadas. La definición que haga de cada piedra determina la forma como se enfrenta o huye de ella. Si vemos la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, luchar como un guerrero fuerte contra los dragones, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo que si define las piedras como mala suerte, desgracias, o como algo dado en lo que no puede intervenir. Esta visión le hace ser víctima y no protagonista.

La vida es un juego en el que tiene que ganar; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. Y también significa no dejar que el pasado le condicione, de tal forma que siempre pueda estar en la casilla de salida. Siempre hay oportunidades, pero se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas. Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.

Stephen Crane: “El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”
¿Por qué hay personas con resiliencia y otras no? ¿Podemos entrenarnos para convertirnos en alguien resiliente, o tiene que aceptar su victimismo y derrotismo como modo de vida? Es importante tener presente:

Aceptar la parte injusta de la vida. Todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos. ¿Qué hacer? La decisión inteligente es centrar la atención en cómo puede actuar para sumar. Refunfuñar, quejarse sin sentido, dedicarse a hurgar en la herida no le devolverá la justicia. Abandone el victimismo, le hace débil y le deja fuera de juego.

Valorar sus recursos y capacidades. Se percibirá como alguien valioso si le da valor a lo que funciona, si en su memoria están más presentes los éxitos que los fracasos. Tener un autoconcepto positivo da confianza y autoestima. Es importante fomentar esto en los niños, para que sean adultos resilientes. Reconozca y potencie sus fortalezas.

Cómo observa su potencial. A pesar de que el juego de la vida le haya ganado una partida, quedan muchas por delante. Debe contemplarse como alguien con capacidad para volver a superarse. ¿Por qué? Porque tiene capacidad de aprendizaje. Los fracasos nos dicen cómo no hacer algo, pero no dicen que no sea capaz de volver a intentarlo. Analice el error para aprender de él. Y luego haga borrón y cuenta nueva. Es el momento de empezar otra vez.

Solución de problemas. Las personas resilientes ven los problemas como misterios a los que hay que dar salida. No son problemas que bloquean sus vidas. Son enigmas, juegos y pruebas. Imagine que es otra persona, con una manera distinta de observar el mundo… más positiva, más atrevida, más creativa. Intente buscar propuestas desde ese punto de vista.

Viktor Frankl: “El hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no ha caído”

Diga adiós al victimismo. Las personas resilientes no se lamentan de su pasado, ni del que ellos provocaron, ni del que fueron víctimas. Su pasado les sirve para analizar y tomar decisiones, pero no para sufrir. Su atención está puesta en hoy, en qué puedo hacer ahora para ser más fuerte, más feliz y para alcanzar mi objetivo. Se trata de evitar que la vida decida por usted. Deje de mirar por el retrovisor.

Implicarse con responsabilidad. A principio de los años setenta, Kobasa y Maddi definieron la personalidad resistente. Y una de sus virtudes era la responsabilidad con lo que depende de uno mismo. Busque atribuir sus éxitos y sus fracasos a variables internas suyas. Así sabrá qué tiene que repetir la próxima vez que se enfrente a un reto y qué tiene que cambiar para mejorar ante futuros problemas.

Comprométase. El compromiso es una de las características de los resilientes. Depende de su escala de valores, del respeto que tenga a su palabra. Pero también está vinculado a su implicación, a cómo se involucra en sus obligaciones y en sus placeres. Tener compromiso significa decir que va a hacer algo y hacerlo; tener palabra con uno mismo y con los demás. Si tiene dudas de no ser capaz de llevar a cabo lo que está diciendo, es mejor pecar de prudente que de bocazas.

Ponga un ritmo diferente en su vida. Si se dedica a pasar por la vida a toda velocidad, no será consciente de qué le está pasando, de qué puede disfrutar ni de vivir en el presente. Querrá todo el rato buscar la felicidad en el futuro, llegar a ese lugar en el que cree que será feliz. Pero la felicidad está aquí, hoy, con usted y con todo su entorno. Tiene que aprender a relacionarse de forma diferente, de manera que le favorezca, que sea capaz de contemplar y degustar lo que ve, oye, siente, huele y toca. El presente es el lugar en el que tiene margen de maniobra, no lo desprecie ni lo ningunee.

Observe la vida de forma positiva. Confíe en que la vida le deparará momentos felices e involúcrese para conseguirlo. Puede dirigir su cerebro, su mente, sus pensamientos, y orientarlo como un radar para buscar los aspectos positivos. Su manera de pensar determina en gran parte cómo se siente y las cosas que hace.

Buscadores de tesoros. La vida es un continuo desafío, un lugar en el que aparecen oportunidades. Si se aferra a la idea de que hay un tren y que si no se sube al vagón preferente perderá la oportunidad, se está condicionando. La vida está llena de trenes, de todos los tipos y de todas las clases; si no pasa hoy, será mañana. En alguno tiene que subirse, pero no hay solo uno que si se le pasa, pierda la oportunidad. La vida ha dejado de tener ese carácter de “para toda la vida”. Ahora se acepta el cambio, tanto en la vida personal como en la profesional.

Enfrentarse en lugar de huir. Los resilientes postergan menos. ¿A qué le conduce postergar? A nada positivo. Solo a que retrase la obligación, se sienta mal consigo mismo y le aumente el nivel de pereza y ansiedad para resolver lo que tiene pendiente. Los obstáculos se analizan, se solucionan, se saltan, pero no se evitan. Evitar no es la solución, sino parte del problema y de su malestar. No tenga miedo, ni siquiera a pasarlo mal. ¿Realmente lo va a pasar tan mal “metiéndole mano al asunto”? Seguro que no, es más lo que cree que es que lo que realmente tiene frente a usted.

Recuerde: la vida no le deja en el camino si usted no se lo permite.


Enlace artículo: http://elpais.com/elpais/2013/11/29/eps/1385738410_809886.html

miércoles, 20 de noviembre de 2013

MONTY PYTHON - LA VIDA DE BRYAN ( 1979 )

Comentan que van a volver, es una genial noticia, será difícil repetir el éxito que tuvieron con " La Vida de Bryan ", una película satírica acerca de la figura de Jesús que, incluso a los creyentes, no dejó de provocar sonrisas.

La película relata la vida de un niño que nace el mismo día que Jesús de Nazareth y que, por casualidades impredecibles, es confundido con El en varias ocasiones, llevando el tema al punto de lo ridículo.

La película, del año 1.979, ha sido considerada por algunos críticos como la mejor comedia de la historia y, junto con " Los Caballeros de la Tabla Redonda " es la que má exito ha tenido de todas cuantas realizaron.

El film se desarrolla en la Palestina ocupada por el ejercito romano, Bryan es hijo de una promiscua judía y de un solado romano y es confundido con Jesus de Nazareth, lo que hace que su vida no sea lo plácida que a él le hubiese gustado. En clave de humor se parodia la cerrazón del sectarismo, la intolerancia, la xenofobia.


Los Monty Phyton (graham Chapman, Hohn Cleese, Terry Gillian, Eric Idle, Terry Jones y Michael Palin ) realizaron el guión y, curiosamente, fue George Harrison ( el miembro de los Beatles ) quien aportó los 3 millones de libras que eran precisas para su realización; Harrison alegaba que siempre quiso ver una película como esa, así que "pago una entrada" de tres millones para poder verla en el cine.

Algunas de las escenas del film son memorables cantos a lo absurdo, lo que las hace subimes en si misma, sirvan como ejemplo


- Cuando Bryan se hace seguidor del Frente Popular de Judea, el juego de palabras habla a las claras de lo poco seria que para ellos parece la política y sus vaivenes



- Una de las mejores escenas acontece cuando deciden luchar por el derecho de uno de los miembros varones a parir... puro absurdo



- ¿Que decir de la escena en la que sale a la palestra el nombre de Pijus Magníficus ?, sin palabras, mejor deleitarse con ella



- Y la gran pregunta ¿ que han hecho los romanos por nosotros ? eh!!!



- Un sermón de la montaña algo especial al lado del "narizotas"



- Unos magos muy especiales y.. despistados




- El que quiera aprender latín que preste atención



- Y para remate final, no puede faltar la banda sonora..





Aquí el enlace a la película completa, vale la pena verla...





FIN







martes, 19 de noviembre de 2013

LEON TOLSTOI

Nació el 9 de septiembre de 1828 en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (sur de Moscú). Hijo del conde Nokolai Ilich terrateniente, y de María Nikolaievna, princesa Volkonskaia. Su primera infancia transcurrió en Yásnaia Poliana. En 1830 fallece su padre y cuando tenía nueve años, murió su madre. Los hermanos Tolstói fueron confiados a la tutela de dos tías paternas y en 1841 pasó a vivir con una de ellas en la ciudad de Kazán.

Recibió educación de tutores franceses y alemanes y a los 16 años entra en la Universidad Kazán, donde cursó estudios de lenguas y leyes. En el año 1851 se incorpora al ejército  y entra en contacto con los cosacos, que se convertirían en los protagonistas de una de sus mejores novelas cortas, Los cosacos (1863). Como militar, participó contra los guerrilleros tártaros en los límites del Cáucaso y en la guerra de Crimea, en 1853.


Desde su juventud se esforzó por contribuir de manera práctica a la instrucción pública. la idea que inspiró su primer libro "Las cuatro épocas del desarrollo" es profundamente simbólica. En dicha obra se propuso describir el proceso de formación del carácter del hombre, desde los primeros años, cuando comienza la vida espiritual, hasta la juventud, cuando esa vida ha adquirido su forma definitiva. Concluyó una obra autobiográfica, Infancia en 1852, a la que siguieron otras dos, Adolescencia (1854) y Juventud (1856). 

Después aparece Sebastopol (1855-1856), tres historias basadas en la guerra de Crimea. Se traslada a San Petersgburgo en 1856. Realiza viajes por el extranjero (en 1857 y 1861), visitando escuelas alemanas y francesas y, más adelante, en Yásnaia Poliana crea para sus campesinos escuelas y centros de trabajo.

En 1862, se casó con Sofía Andréievna Bers, miembro de una culta familia de Moscú. Durante los siguientes quince años formó una extensa familia (tuvo quince hijos).

Escribió sus dos novelas principales, Guerra y Paz (1865-1869) y Ana Karenina (1875-1877). Guerra y paz es un retablo de la vida rusa durante las guerras de Napoleón, siendo su obra maestra. Ana Karenina es una novela de costumbres de la sociedad rusa cuyo propósito moralizador no prevalece sobre su valor artístico.

Alrededor de 1877 se convirtió al cristianismo. En Confesión (1882), se culpa de llevar una existencia vacía y autocomplaciente y emprende una larga búsqueda de valores morales y sociales. Escribe los ensayos Amo y criado (1894). En ¿Qué es el arte? (1898), realiza una condena de casi todas las formas de arte, y abogó por un arte inspirado en la moral, en el que el artista comunicara los sentimientos y la conciencia religiosa del pueblo. Escribe cuentos de carácter edificante, reunidos en el volumen Historias para el pueblo (1884-1885) y obras destinadas a lectores cultos, en las que se permite un mayor espacio para desarrollar su poderosa inventiva. La más conocida de estas obras es "La muerte de Iván Ilich" (1886). 

El cuento La sonata a Kreutzer (1889) trata de la educación sexual y el matrimonio; la obra teatral El poder y las tinieblas (1888) es una tragedia, y su última novela Resurrección (1899), es la historia de la regeneración moral de un noble hasta entonces falto de escrúpulos. Sus obras han dejado una huella imborrable en la historia de la literatura universal: la profundidad de sus intuiciones humanas y la precisión psicológica en la descripción de sus personajes lo erigen en uno de los pensadores morales más fecundos y más fascinantes de la literatura de todos los tiempos.

Con 82 años, atormentado por la disparidad entre sus criterios morales y su riqueza material, y por las disputas con su mujer, que se oponía a deshacerse de sus posesiones, Tolstói, acompañado por su médico y la menor de sus hijas, se marchó de casa a escondidas en medio de la noche. Tres días más tarde, cayó enfermo de neumonía y, el 20 de noviembre de 1910, falleció en una estación de ferrocarril en Astápovo (hoy Lev Tolstói), provincia de Lípetsk. Fue enterrado sin ninguna ceremonia religiosa en una pequeña loma cercana a Yásnaia Poliana, el día 22 de noviembre de 1910. En el año 2001, un biznieto de Tolstói solicitó a la iglesia ortodoxa rusa la revocación de la excomunión pronunciada contra el escritor ruso. Fue excomulgado en 1901 por la visión del cristianismo que daba en sus obras. 

Obras

Infancia — (1852)
Adolescencia — (1854)
Juventud — (1856)
Relatos de Sebastópol — (1855-56)
De las memorias del príncipe D. Nejliúdov — (1857)
Felicidad conyugal — (1858)
Tres muertes — (1858)
Albert — (1858)
Los Cosacos 1863)
Polikushka — (1863)
Dos húsares — (1866)
Guerra y Paz — (1865-1869)
Nuevo abecedario — (1872-1875)
Anna Karénina — (1875-1877)
Confesión — (1882)
La Muerte de Iván Ilich — (1886)
La Sonata a Kreutzer — (1889)
Iglesia y Estado — (1891)
El Reino de Dios está en Vosotros — (1894)
El Padre Sergio — (1898)
Resurrección — (1899)
El diablo — (1911)
Hadji Murat — (1912)
No Puedo Callarme
Cuentos Populares
¿Qué es el Arte?
Cantando por mi vida
La escuela de Yásnaia Poliana
El origen del mal


viernes, 15 de noviembre de 2013

Un poco de risa siempre viene bien


  Aunque parezca mentira, como en la canción de las ... ( no me acuerdo como se llaman ) esto es cierto y aparece registrado en los envases jaja   1. En una caja de jabón Dove:
- INDICACIONES: UTILIZAR COMO JABÓN NORMAL. (¿Cómo se usan los jabones... NO NORMALES?)


2. En algunas comidas congeladas Findus:
- SUGERENCIA PARA SERVIR: DESCONGELAR PRIMERO. (Pero sólo es una sugerencia, allá tu con tus manias ..)

3. En el postre Tiramisú marca Savory (impreso en la parte de abajo de la caja):
- NO DAR LA VUELTA AL ENVASE. ( demasiado tarde, cab...! )
 
4. En un paquete de una plancha Rowenta:
- NO PLANCHAR LA ROPA SOBRE EL CUERPO. (Sin comentarios)

5. En el manual de un teclado RAZOR Keyboard XP:
- SI SU TECLADO NO FUNCIONA, ESCRÍBANOS UN E-MAIL A:.... (¿con el teclado que no funciona ?, que artistas..)

6. En un jarabe contra la tos para niños:
- NO CONDUZCA AUTOMÓVILES NI MANEJE MAQUINARIA PESADA DESPUÉS DE USAR ESTE MEDICAMENTO. (esos niños.. esos niños que peligro tienen )

7. En un cuchillo de cocina coreano:
- IMPORTANTE: MANTENER FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS Y LAS MASCOTAS. (miedo dan esas mascotas...)

8. En la caja de un televisor Wauta TV340:
- ANTES DE MIRAR UN PROGRAMA ENCIENDA EL TELEVISOR. (Si no lo dicen pues casi que no caigo en ello )

9. En una tira de luces de Navidad fabricadas en China:
- SÓLO PARA USAR EN EL INTERIOR O EN EL EXTERIOR. (ehh, en interior y exterior, no vale ningún otro sitio, que lo avisan )

10. En un paquete de frutos secas de American Airlines:
- INSTRUCCIONES: ABRIR EL PAQUETE, COMER LOS FRUTOS SECOS. (menos mal que avisan )

11. En una sierra eléctrica sueca:
- NO INTENTE DETENER LA SIERRA CON LAS MANOS O LAS PIERNAS. (uff que dolor, ni me lo imagino.. )

lunes, 4 de noviembre de 2013

MOFOS " Miedo a perderse algo" (Jenny Moix Queraltó, vía El Pais Semanal)

Muy buen artículo de la psicóloga Jenny Moix, acerca de como lo que en principio nos ayuda, al final solo nos complica la vida


Toni llega sistemáticamente tarde a todas las citas. Y si algo le caracteriza es la celeridad. Su tremenda impuntualidad no se debe, pues, a que sea lento, sino a que su vida la forma una concentración de actividades pegadas unas a otras. Por muy deprisa que vaya, nunca puede llegar a tiempo. Una frase lo caracteriza: “No quiero malgastar la vida”. Y allí se encuentra la raíz de su conducta.


En la sociedad en que vivimos, si algo nos define es ir acelerados, y no solo en la faceta laboral, sino también en nuestra parcela ociosa. Huimos de un miedo que tenemos escondido en todas nuestras células: que llegue el final de nuestras vidas y que nos arrepintamos de no haberla vivido más intensamente o haberla desperdiciado.

El sufrimiento es algo muy íntimo. La sensación de soledad, de culpa, las dudas, la negrura que se nos instala dentro, suele parecernos algo muy nuestro. Propiedad privada. Solemos esconderlo; los demás, que nos parecen más felices, no podrían entenderlo. Todos solemos enseñar nuestra cara más sonriente. Así, unos idealizamos la vida de los otros. Pensamos que detrás de la sonrisa de los demás se encuentra una vida más fácil que la nuestra.

El bienestar que creemos percibir en los
demás puede llevarnos tanto a la envidia como
a la depresión”
Jesús Gabriel Gutiérrez
Las redes sociales multiplican esta idealización. En Facebook, por ejemplo, muchas personas cuelgan fotos de sus vidas: suculentas comidas, fiestas con los amigos, viajes alucinantes, momentos románticos… Nadie cuelga la bronca con su pareja. Así, cuando un domingo por la tarde sentados en el sofá del comedor nos ponemos a contemplar esas instantáneas fantásticas de nuestros amigos, nos podemos sentir muy desgraciados. FOMO (fear of missing out; en español, miedo a perderse algo) es la nueva etiqueta que ha surgido para esta sensación. ¡Estamos apoltronados en el sofá cuando los demás están disfrutando intensamente de la vida! ¡Nos estamos perdiendo algo! Según un estudio, tres de cada 10 personas con edades entre 13 y 34 años están sufriendo FOMO.

El sentimiento de que la vida pasa y quizá no la estamos aprovechando como deberíamos también lo aumenta la cantidad de oportunidades que nos ofrece el mundo desarrollado. Hace solo unas décadas, la televisión disponía de un único canal; ahora, el número es apabullante. Parece que en la vida pasa lo mismo. Las opciones se multiplican constantemente.

Unos días atrás me quedé sin champú. Entré en el primer establecimiento que vi, pero no encontré la marca que suelo utilizar. Podía comprar cualquier otro. Pero no fue tan fácil. No conté los tipos de champú que había, pero no menos de 40. Mis neuronas tardaron un buen rato en elegir uno. Ridículo.

Elecciones, decepciones

Según el psicólogo Barry Schwartz, el aumento de opciones que nos ofrece la sociedad de consumo nos aleja de la felicidad en lugar de acercarnos a ella. San Francisco de Asís, que afirmaba: “Necesito pocas cosas, y esas pocas las necesito poco”, seguro que hubiera estado de acuerdo con él. El incremento de posibilidades aumenta nuestra frustración fundamentalmente por cinco motivos:

1. El tiempo que necesitamos para elegir. Mis amigos estuvieron durante mucho tiempo riéndose de mi móvil. ¿Por qué no lo cambias? Me gustaba cuando me enseñaban las aplicaciones de los suyos, pero pasar de mi simple telefonillo a un smartphone lo veía una aventura. No tenía ni idea de cómo empezar a elegir, y pensaba que una vez comprado no tendría tiempo para aprender a manejarlo y sacarle partido. Invertí muchas horas pidiendo consejo a cualquier persona que veía con uno en la mano. El análisis produce parálisis. Y así estaba yo, inmovilizada. Hasta que un día mi hermana me empujó dentro de un comercio para que me lo comprara de una vez.

2. El espacio que ocupan las opciones. Cuando entre varias posibilidades hemos elegido una y descartado las demás, en algunos casos las descartadas siguen estando disponibles, invadiendo espacio en nuestra mente. Supongamos que nos vamos de fin de semana y decidimos estar desconectados. Y así lo hacemos; sin embargo, la posibilidad de conectar el teléfono está allí constantemente. Quizá se nos cruce por la cabeza en varios momentos. Y aunque superemos esas fugaces tentaciones, necesitamos una mínima energía para conseguirlo. Las opciones ocupan espacio mental, aunque las descartes.

3. Aumentan nuestras expectativas. Barry Schwartz en una de sus conferencias explicó que siempre viste vaqueros. Antes era fácil comprarlos, solo tenías que indicar tu talla al vendedor. Este psicólogo confesaba su mareo actual cuando el dependiente le pregunta cómo los quiere: ¿talle alto, bajo?, ¿lavados a la piedra?, ¿rotos, cosidos?… “Lo curioso es que ahora que puedo elegir entre tantas posibilidades estoy menos satisfecho con mi compra… tanto es así que he tenido que escribir un libro para entender el porqué”, bromea. Se refiere a su obra Por qué más es menos. Según él, cuando te ofrecen tantas variedades de un producto, aumentan tus expectativas. En el caso de los pantalones, piensas que te van a quedar mucho mejor. Y cuanto más altas son las expectativas, más difícil es que la realidad se acerque a ellas. La insatisfacción está servida.
Cuando lo que se esperaba era menor, podíamos llevarnos sorpresas positivas. En nuestros días, esta alegría inesperada es cada vez menos común.

4. Crece el arrepentimiento. Unos meses atrás, la mujer de un amigo me invitó a su fiesta sorpresa de 50º aniversario. La celebración consistió en un día en el campo con muchos amigos y muchas actividades a elegir. Debías escoger entre unas cuantas: excursión en bicicleta, a pie, rafting, relajarse en el lago… Todas atractivas. Mi parte sedentaria escogió el lago, y la verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de esa tarde. La compartí con una amiga con la que hacía tiempo que no coincidíamos, y la conversación fue de lo más suculenta. Pero… ¿me lo habría pasado mejor si hubiese ido de excursión? Al final del día, cuando todos estábamos juntos de nuevo, la pregunta que iba circulando era: ¿qué tal lo habías pasado en bici?, ¿qué tal el rafting?… Creo que en el fondo de esa cuestión había la necesidad de saber si cada uno había elegido bien la actividad. No sé si alguien se arrepintió de la opción elegida. Lo que sí está claro es que cuando crecen las posibilidades de elección, también lo hacen las de arrepentimiento.

Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”
Antoine de Saint-Exupéry

5. Aumenta el sentimiento de culpa. Cada día existen más tipos de tratamiento para un mismo diagnóstico dentro de la medicina alopática. Y además también podemos optar por salirnos de ella y recorrer los caminos menos “oficiales” de las alternativas. La decisión es toda nuestra. He oído en más de una ocasión comentarios del tipo: “ha muerto de cáncer, pero es que no quiso quimioterapia y se fue hacia las terapias naturales” o “se murió porque no probó otras terapias menos intrusivas y más naturales”. En cualquier caso, parece que la culpa es del muerto. Horrible.

Tenemos miedo a desperdiciar la vida, a perdernos algo, pero… ¿el qué? ¿Esa fiesta que vemos en Facebook, el coche que tiene el vecino, un superviaje como el que hace nuestro primo…? Realmente la desperdiciamos cuando ocupamos nuestras sinapsis en: elegir “el mejor” reloj, en idealizar la vida de los demás, en sentirnos frustrados por no vivir tan intensamente como supuestamente viven los otros… Inmersos en nuestros montajes mentales sí que nos perdemos algo: apreciar lo esencial. Bonnie Ware acompañó a muchos enfermos en los últimos días de su vida. Ninguno se arrepintió de no haberse comprado ese coche o de no haber ido de vacaciones a no sé dónde. Esas personas, al mirar atrás, confesaban que si volvieran a vivir, disfrutarían más de sus amigos, no se dejarían acorralar por preocupaciones nimias, expresarían con más sinceridad sus sentimientos… Conclusiones lúcidas que propicia la cercanía de la muerte, pero a las que afortunadamente podemos llegar sin tenerla cerca.

Jenny Moix Queraltó, El Pais Semana, 3 nov 2013
http://elpais.com/elpais/2013/11/01/eps/1383326586_229973.html

viernes, 4 de octubre de 2013

¿ Porque fracasa el socialismo ?





 
Un profesor de economía de una Universidad norteamericana alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender a la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad.

El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo:

" Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría un sobresaliente ".


Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron Notable. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos.

Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco, estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro, ya que no iban a lograr obtener un sobresaliente; y, así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue Suficiente!

Nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó insuficiente: ¡suspensos a todos!

En lo sucesivo las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para el asombro de toda la clase, ¡Todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.

La explicación es muy sencilla: es tan simple como que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo. Pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general.