miércoles, 5 de diciembre de 2018

Por la Constitución



 
Llamadme lo que querais, me da igual, estoy viendo el especial sobre los 40 años de la CE, y me emociono, recuerdo aquellos años, aquel día, era mi santo, recuerdo la sensación de preocupación por no saber lo que iba a suceder al día siguiente, la desazón cuando se oia hablar de ruido de sables, la indignación de los asesinatos de eta que en aquellos años campaba a sus anchas..

Nosotros, los que hoy peinamos canas no sufrimos la postguerra pero si el cambio de régimen, el paso de una dictadura a una democracia que caminaba sobre el filo de la navaja. Nosotros vivimos en primera fila, con los ojos abiertos como platos, como dos Españas se ponían de acuerdo para olvidar rencillas y odios, como aquellos que lucharon por sus ideas ahora aceptaban las ideas del contrario y renunciaban a seguir enemistados, como los que nos precedieron llegaron a un acuerdo de mínimos para ofrecerlos a nosotros, y los que vendrían detrás de nosotros un marco legal que garantizase la paz.



Y ahora, en los días que celebramos 40 años de democracia, 40 años de constitución, el peridodo más largo de paz de España en siglos, van aquellos que no vivieron aquello a cuestionar lo legado. Ahora que España está a nivel occidental respeto de derechos sociales, economómicos. llegan ellos, con sus manos limpias no solo a cuestionar, sino a insultar a los que lucharon para que hoy tengamos lo que disfrutamos.


Nosotros vivimos las luchas en la calle de los extremos, vimos como se abrian cabezas por pensar distinto, vimos como la extrema derecha e izquierda se apoderaba de la calle y campaban a sus anchas, y no es una situación que valga la pena rememorar a estas alturas de nuestra historia por espurios intereses de aquellos que no aceptan que la democracia es aceptar como los demas puedan pensar.



Gracias a las últimas actuaciones de esta izquierda antidemocrática que estigmatiza las ideas, que critica y sale a la calle a linchar a quien ni piensa como ellos, y teniendo claro que esto no es lo que quiero legar a mis hijos, solo puedo reafirmarme en las creencias que siempre tuve, me siento tremendamente español, liberal, demócrata y monárquico, va conmigo desde aquella transición, despues de ver el ejemplo que nos dieron muchos, respeto las ideas de otros como quiero que sean respetadas las mías, pero no puedo respetar ni callar ante actos que van en contra de la convivencia y de la paz social, actos que solo buscan el enfrentamiento y que nos acercan obscenamente a momentos de la nuestra historia


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