Mostrando entradas con la etiqueta Patricia Ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patricia Ramírez. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de septiembre de 2014

Pasa al modo acción ( Patricia Ramirez)


Interesante artículo de la psicóloga Patricia Ramirez publicado en "The Huffintong post", podreis ver el original en Pasa a modo acción ( Patricia Ramirez )

PASA AL MODO ACCION

¿Estás bloqueado en un trabajo que no deseas? ¿Tienes una pareja con la que te estás marchitando? ¿Quieres estudiar y crees que se te ha pasado el arroz? ¿Te gustaría decir que NO más a menudo? ¿Quieres esforzarte para alcanzar tu sueño? ¿Estás bloqueado? ¿Miedo, ansiedad, vergüenza, frustración, fracaso? No importa lo que sientas. Importa lo que hagas. Lo que nos bloquea no es el miedo, sino dejar de actuar.
Para pasar al modo acción:

1. Aíslate. No hay nada como alejarse de todos los distractores para que el cerebro pueda pensar sin presión. Pensar en lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer requiere tiempo. Si no te sientes bien con el tipo de vida que llevas, necesitas pensar, y para poder hacerlo con claridad, cuantas menos interrupciones tengas, mejor. Aislarte puede ser cosa de una mañana, un fin de semana o incluso unas mini vacaciones solo. No tengas miedo a la soledad, nadie te va a juzgar por ir sin compañía por la playa, nadie va a pensar "anda, mira este hombre solo". La libertad de estar solo, sin que nadie dependa de ti por un tiempo, sin tener que hacer una llamada ni dar explicaciones, es muy placentera.

2. Escribe. Al estar aislado -y cuando digo aislado me refiero también al contacto con el teléfono-, brotarán cientos de ideas, palabras e imágenes en tu cabeza. Fantasea con ello, deja que tu cerebro hile una idea con otra, imagina cómo sería una vida diferente, qué tendrías que hacer, en qué tendrías que formarte, qué tipo de contactos necesitas, etc. Anótalo todo en una libreta para que luego puedas darle forma. El cerebro consigue ser creativo cuando le damos tiempo y espacio para pensar. Si está sobreestimulado con los mensajes que tiene que contestar y ocupado leyendo todo lo que pone en las redes sociales, le bloqueas la imaginación.

3. Tienes una varita mágica. Imagina que puedes hacer magia, que puedes pedir deseos. ¿Qué pedirías a nivel personal, profesional, de pareja, familiar y social? La mayoría de personas fantasean con lo que harían si les tocase la lotería, y cuando escriben sobre papel cómo sería su mundo ideal, resulta que está más cerca y más a la mano de lo que ellos imaginaban.

4. Pide consejos, pero no decidas en función de los deseos de los demás. Pedir consejo a personas sensatas es una forma de ampliar tu horizonte y valorar tu decisión con más objetividad. Pero no dependas de su aprobación. Cada uno tiene su vida y su escala de valores, sus responsabilidades y su modo de ser. Lo que los otros opinan que es bueno para ti está basado en sus experiencias, pero no en las tuyas ni en tus necesidades.

5. Planifica. Con cabeza, sentido común y corazón. Tus deseos tienen que estar escritos y organizados para hacerlos realidad. Incluye en tu plan las fechas, las personas de contacto, la formación que necesitas, el presupuesto, los teléfonos, direcciones; inclúyelo todo. Que esté a la vista y ordenado. Hazlo fácil y atractivo, que te den ganas de mirar tu planificación y de ponerte manos a la oba. Tiene que ser flexible y que puedas ir reorganizando y tachando a medida que avanzas en tu plan. Puedes destinar una pared de tu habitación o de tu lugar de trabajo para que puedas colgar un collage que recoja todas las ideas. Cada vez que se te ocurra algo, anótalo. No pierdas ideas que pueden ser muy brillantes por confiar en el poder de tu memoria. Tenemos demasiadas cosas al día en la cabeza que nos distraen y si no anotamos las ideas brillantes, se nos pueden olvidar. ¿No te ha ocurrido nunca que por la noche en la cama te surge una idea maravillosa y a la mañana siguiente no te acuerdas de qué era?

6. No bajes la guardia a la primera dificultad. Hay personas que no admiten un no o se frustran con el primer fracaso. Se excusan con que ellos no son tan fuertes, ni tan perseverantes y en que todos no somos iguales. Es cierto que somos diferentes, pero los valores y la actitud se entrenan. Si coges la experiencia de abandonar a la primera adversidad, no serás capaz de esforzarte en ninguna situación. Cuando las cosas no salgan como tenías planificado, solo tienes que plantearte cómo cambiar la estrategia, cómo intentarlo de forma distinta, qué otra puerta puedes tocar. En definitiva, reorientar tus planes, pero no abandonarlos. Y aprende a convivir con la dificultad.

7. No digas que no puedes. Sí puedes, lo que no tienes es la voluntad o el nivel de esfuerzo suficientes. Muchas son las personas que desean conseguir cosas, pero pocas son las que se esfuerzan por ellas. Un claro ejemplo son las dietas, las personas que quieren hacer deporte, las que desean formarse, pero no encuentran el momento, el tiempo o siempre tienen una excusa para no hacerlo. Eso sí, te dicen que en el momento que se pongan, lo conseguirán. ¿Pero cuándo vas a hacerlo? No existe el momento perfecto. El momento es este.

8. No te dejes arrastrar solo por el corazón. La pasión es un ingrediente imprescindible cuando alguien inicia un nuevo proyecto. Pero eres padre, madre, persona que paga una hipoteca, trabajador, etc. No puedes desatender tus responsabilidades solo porque este nuevo proyecto te llevará a la felicidad: lo tienes que compaginar. El sentido común y el sentido reflexivo te ayudarán a no perder la cabeza en pro de un sueño. Ser feliz SÍ, pero atendiendo las prioridades. Poco a poco y a medida que avance tu sueño, podrás ir soltando lastre que nada tiene que ver con tu proyecto actual. Igual durante un tiempo tendrás que compaginar un trabajo que te marchita con una formación que te apasiona, para que llegado el día, puedas dedicarte de forma profesional a lo que realmente te motiva.

9. Sal de la zona de confort. Hacer cosas nuevas implica salir de la zona cómoda. La zona de confort es ese lugar en el que todo es predecible y te sientes protegido, pero que te impide avanzar. Es normal sentirte confuso, con un poco de ansiedad, incluso inseguro. No es posible empezar una nueva actividad, dejar una relación, emprender un deporte o un viaje y sentirte completamente seguro. La seguridad la conforman, entre otros, la experiencia que adquirimos con las cosas y la conciencia de nuestros recursos y habilidades sobre esa determinada actividad. Ante una situación nueva, carecemos de experiencia y tenemos la duda de si estaremos preparados, de si seremos buenos o si nos irá bien. Por lo tanto, no te vas a sentir completamente seguro nunca ante una nueva situación. Si ya lo has analizado y has tomado la decisión es porque tu cerebro y tu corazón han decidido que puede hacerte feliz y que puede ser bueno para ti. La certeza no la vas a tener. Necesitas un poco de riesgo y dar un paso al frente. Acepta otras emociones, puedes convivir con la incertidumbre durante un tiempo, no es peligroso.

10. Piensa de forma útil. Para dar un paso importante en tu vida tienes que haber evaluado previamente los pros y los contras. Ahora que has tomado la decisión, deja de pensar en todo lo que puede fracasar y oriéntate a lo que depende de ti, a las soluciones, a lo que tienes que hacer. El cerebro funciona de forma más ágil cuando le hablamos en términos útiles: significa decir lo que quieres conseguir en lugar de lo que no deseas que pase.
Tienes un motivo, tienes un porqué, tienes tus recursos y tu experiencia. Solo tienes que pasar al modo ACCIÓN.

jueves, 6 de febrero de 2014

Cuando ya no nos quieren - Patricia Ramirez




Magnífico artículo de Patricia Ramirez (@patri_psicologa) publicado en "El Pais"

Ante un desengaño, ruptura o abandono amoroso, es inevitable pasar por fases de tristeza, desesperación, impotencia… Los sueños, las ilusiones, se rompen para una parte u otra de la pareja y suele empezar un calvario, cuya duración depende de cada afectado, que pasa por varias fases:


Fase de súplica. La primera reacción puede ser llorar e implorar su amor. No se pierde la dignidad por decirle a alguien que le ama, pero sí se hace cuando le están diciendo que no le quieren a usted y sigue insistiendo como si no tuviera valor, como si en su vida no fuera a tener otra oportunidad de encontrar a alguien que le merezca.

Fase de razonamiento. En ella, la persona despechada, que no entiende cómo todo funcionaba bien y de repente todo se desmigaja, intenta a través de razonamientos hacer ver a la otra parte que se ha equivocado, que no va a encontrar a nadie igual, que todo vale la pena por el tiempo invertido y que hay posibilidad de corregir lo que no funcionó.

Fase de locura, en la que se pasa del amor al odio. Se verbaliza que no se quiere saber nada del otro, pero contradictoriamente se buscan mensajes, llamadas o algún indicio de que su ex puede haber recapacitado y volver.

Fase de adaptación. Poco a poco, la vida se va ordenando. Como todo proceso de pérdida, uno empieza a encajar en esta nueva etapa de su vida. Empieza a normalizar su rutina, duerme mejor, trabaja como siempre, se relaciona con sus amigos, su ex deja de ser el protagonista de todas las conversaciones y comienza a tener ilusión.
Fase de indiferencia. Ya se está preparado para vivir sin la presencia del ex, no lo recuerda, y por fin ha pasado a un segundo plano. Esto no significa que si se lo encuentra por la calle no le dé un vuelco el corazón o vuelva a despertar los buenos y malos recuerdos, pero por la general vive ajeno a su ruptura. Ya no hay desamor, sino un periodo en el que usted se abre y se siente seguro.

Fase transversal. Se vive a lo largo de todo el proceso de pérdida y desamor. Y los protagonistas de ella son su apoyo social, aquellos que no le dejan ni a sol ni a sombra para animarle. Son los buenos amigos, esa parte de la familia que siempre está para todo, aquellos que desean siempre su felicidad. Escúchelos, tienen una visión distinta de lo que ha ocurrido y ahora le dirán todo lo que pensaban de forma sincera, opiniones que igual llevaban tiempo callando por respeto a su relación y sus decisiones. Déjese arrastrar por ellos.
Normalmente vivimos instalados en la velocidad, pero cuando uno se ve inmerso en una ruptura amorosa, parece que todo se ralentiza, que no pasan las horas. Se deja de vivir el presente porque es donde se convive con la tristeza y nos dedicamos a contemplar el pasado como si se pudiera alterar. Existen personas que le dan vueltas y vueltas, fantasean con la posibilidad de regresar en el tiempo y lo verbalizan.

Pero no es posible volver y se puede asegurar que tras unos meses, superado el infierno, a lo mejor la pérdida se ve con otros ojos, incluso se llega a atisbar su parte positiva.
No viva la separación de forma irracional, como si el mundo se acabase después de esa persona amada. La emoción dominante en estos momentos es tan intensa que se piensa que es la única verdad que existe. La forma de evaluar, de interpretar y de plantear la ruptura va a ser la clave para luchar y seguir adelante dignamente. Acepte la pérdida, deje de hacer reproches, de buscar culpables, de sentirse un miserable…la vida sigue.


Salvo que se sea feliz en la relación de pareja, nadie tiene la obligación de permanecer al lado de alguien a quien no valora ni ama. Usted es libre de estar solo o buscar con quién sentirse vivo. Su pareja también. Raras veces se rompe el amor de mutuo acuerdo.

Si se encuentra en esta situación o conoce a alguien que lo esté, aquí tiene unos consejos que le ayudarán a tener más autonomía y a contemplar el mundo desde otro punto de vista.

Reinterprete. Realmente no es la ruptura lo que no le deja vivir, sino el resultado de la evaluación que hace de ella. Creer que la situación es catastrófica e insalvable es solo un estilo negativo de afrontar las cosas. Pero si cree que realmente la situación es así, seguramente ocurrirá así. Empiece a focalizar la atención en lo que todavía le hace sentir bien. Salir adelante o no, depende de usted; si usted no se salva, nadie lo hará. Lo que piense, lo que haga y lo que siente se influyen mutuamente. Hay que aceptar que se va a pasar una mala racha y que todo volverá a su sitio.

Aproveche las emociones. Es necesario aprender a tolerar la frustración y las otras emociones negativas, porque con ellas se madura. Durante días cambiará su intensidad y variedad porque se trata de un proceso de duelo por la persona perdida. No tienen más protagonismo del que se les quiera dar. Es bueno aliviar esos sentimientos a través del ejercicio físico, expresándolos por escrito o a través de la pintura, la música…

Hable y escuche. Hablar con sus amigos de lo que le ocurre es importante, pero hágalo si puede con varios, para no torpedear siempre al mismo, también cuénteles otras cosas de su vida, pregúnteles por ellos y no convierta las conversaciones y los ratos con amigos y familiares en un monotema: “su ex”. No es la única persona con problemas, ni su problema es el más grave, solo se dará cuenta si escucha a los demás. Es el momento de implicarse en causas y proyectos solidarios. Su dolor pierde valor cuando convive y es empático con el de otros.

Actúe sobre su comportamiento. Atrévase a conocer a gente nueva, visite ambientes que siempre le hubiese gustado frecuentar. No espere a estar bien para hacer cosas. Esta regla funciona al revés: tiene que hacer cosas para poder llegar a estar bien.

Cuídese y mímese. Vigile su aspecto, alimentación, higiene y salud. Dedique más tiempo a esto y menos a pensar. Sobre todo al principio, dese caprichos que le hagan sentir mejor y que habitualmente no se concede.

Rodéese de gente que le quiere. El apoyo social es importantísimo en estas circunstancias. No caiga en la trampa de buscar la soledad constantemente, no le ayudará a distanciarse del pasado.

El pasado sirve para aprender. Si está arrepentido de algo, es mejor buscar su propio perdón que seguir intentando que le perdone el otro, porque si ya no le ama, da igual que haga muchos méritos por demostrar lo que vale: sencillamente no le atraen porque ya no le quiere. Guarde esos valores para personas que puedan apreciarlos y derroche su energía en otras actividades. Tampoco parece buena idea de cara a superar una ruptura pensar que “podemos ser amigos”. Si eso es posible, ya llegará solo; por el momento, la distancia es lo más sano en la mayoría de los casos.

En resumen:


FASES
- Suplica; Razonamiento; Locura; Adaptación; Indiferencia; Transversal

CONSEJOS
- Reinterprete; Aproveche las emociones; Hable y escuche; Actúe sobre su comportamiento; Cuídese y mímese; Rodéese de gente que la quiera; El pasado sirve para aprender.

http://elpais.com/elpais/2013/05/03/eps/1367574676_397716.html (El Pais - 03/05/13)

domingo, 1 de diciembre de 2013

Como sobreponerse a los golpes de la vida ( Patricia Ramírez - El pais 1-dic-2013)


Cada vez que en alguna presentación de equipos pongo el video de Rocky, cuando habla con su hijo y le dice durante el discurso: “Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar los golpes de la vida”, me emociono.



Frente a los problemas, más o menos graves, parecidas circunstancias socioeconómicas, familiares y laborales, hay personas que se hunden y que contemplan la vida como un lugar en el que ya no hay capacidad de reacción, o personas que piensan que la vida vale la pena, que ahí fuera quedan oportunidades para todos, y que a mal tiempo, buena cara.
La resiliencia se define como la capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y sobreponerse a las circunstancias. La persona resiliente sufre, siente y padece, pero no se recrea en estas emociones, no se recrea en el dolor. Sino que lo interpreta como parte del proceso, o del bache. El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego..

¿Alguna vez se ha preguntado si tiene resiliencia? ¿Es capaz de olvidar el pasado, sobreponerse y mirar hacia delante?


Imagine la existencia como un juego; un juego en el que parte de las reglas las escribe usted, pero otra parte vienen determinadas. La definición que haga de cada piedra determina la forma como se enfrenta o huye de ella. Si vemos la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, luchar como un guerrero fuerte contra los dragones, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo que si define las piedras como mala suerte, desgracias, o como algo dado en lo que no puede intervenir. Esta visión le hace ser víctima y no protagonista.

La vida es un juego en el que tiene que ganar; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. Y también significa no dejar que el pasado le condicione, de tal forma que siempre pueda estar en la casilla de salida. Siempre hay oportunidades, pero se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas. Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.

Stephen Crane: “El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”
¿Por qué hay personas con resiliencia y otras no? ¿Podemos entrenarnos para convertirnos en alguien resiliente, o tiene que aceptar su victimismo y derrotismo como modo de vida? Es importante tener presente:

Aceptar la parte injusta de la vida. Todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos. ¿Qué hacer? La decisión inteligente es centrar la atención en cómo puede actuar para sumar. Refunfuñar, quejarse sin sentido, dedicarse a hurgar en la herida no le devolverá la justicia. Abandone el victimismo, le hace débil y le deja fuera de juego.

Valorar sus recursos y capacidades. Se percibirá como alguien valioso si le da valor a lo que funciona, si en su memoria están más presentes los éxitos que los fracasos. Tener un autoconcepto positivo da confianza y autoestima. Es importante fomentar esto en los niños, para que sean adultos resilientes. Reconozca y potencie sus fortalezas.

Cómo observa su potencial. A pesar de que el juego de la vida le haya ganado una partida, quedan muchas por delante. Debe contemplarse como alguien con capacidad para volver a superarse. ¿Por qué? Porque tiene capacidad de aprendizaje. Los fracasos nos dicen cómo no hacer algo, pero no dicen que no sea capaz de volver a intentarlo. Analice el error para aprender de él. Y luego haga borrón y cuenta nueva. Es el momento de empezar otra vez.

Solución de problemas. Las personas resilientes ven los problemas como misterios a los que hay que dar salida. No son problemas que bloquean sus vidas. Son enigmas, juegos y pruebas. Imagine que es otra persona, con una manera distinta de observar el mundo… más positiva, más atrevida, más creativa. Intente buscar propuestas desde ese punto de vista.

Viktor Frankl: “El hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no ha caído”

Diga adiós al victimismo. Las personas resilientes no se lamentan de su pasado, ni del que ellos provocaron, ni del que fueron víctimas. Su pasado les sirve para analizar y tomar decisiones, pero no para sufrir. Su atención está puesta en hoy, en qué puedo hacer ahora para ser más fuerte, más feliz y para alcanzar mi objetivo. Se trata de evitar que la vida decida por usted. Deje de mirar por el retrovisor.

Implicarse con responsabilidad. A principio de los años setenta, Kobasa y Maddi definieron la personalidad resistente. Y una de sus virtudes era la responsabilidad con lo que depende de uno mismo. Busque atribuir sus éxitos y sus fracasos a variables internas suyas. Así sabrá qué tiene que repetir la próxima vez que se enfrente a un reto y qué tiene que cambiar para mejorar ante futuros problemas.

Comprométase. El compromiso es una de las características de los resilientes. Depende de su escala de valores, del respeto que tenga a su palabra. Pero también está vinculado a su implicación, a cómo se involucra en sus obligaciones y en sus placeres. Tener compromiso significa decir que va a hacer algo y hacerlo; tener palabra con uno mismo y con los demás. Si tiene dudas de no ser capaz de llevar a cabo lo que está diciendo, es mejor pecar de prudente que de bocazas.

Ponga un ritmo diferente en su vida. Si se dedica a pasar por la vida a toda velocidad, no será consciente de qué le está pasando, de qué puede disfrutar ni de vivir en el presente. Querrá todo el rato buscar la felicidad en el futuro, llegar a ese lugar en el que cree que será feliz. Pero la felicidad está aquí, hoy, con usted y con todo su entorno. Tiene que aprender a relacionarse de forma diferente, de manera que le favorezca, que sea capaz de contemplar y degustar lo que ve, oye, siente, huele y toca. El presente es el lugar en el que tiene margen de maniobra, no lo desprecie ni lo ningunee.

Observe la vida de forma positiva. Confíe en que la vida le deparará momentos felices e involúcrese para conseguirlo. Puede dirigir su cerebro, su mente, sus pensamientos, y orientarlo como un radar para buscar los aspectos positivos. Su manera de pensar determina en gran parte cómo se siente y las cosas que hace.

Buscadores de tesoros. La vida es un continuo desafío, un lugar en el que aparecen oportunidades. Si se aferra a la idea de que hay un tren y que si no se sube al vagón preferente perderá la oportunidad, se está condicionando. La vida está llena de trenes, de todos los tipos y de todas las clases; si no pasa hoy, será mañana. En alguno tiene que subirse, pero no hay solo uno que si se le pasa, pierda la oportunidad. La vida ha dejado de tener ese carácter de “para toda la vida”. Ahora se acepta el cambio, tanto en la vida personal como en la profesional.

Enfrentarse en lugar de huir. Los resilientes postergan menos. ¿A qué le conduce postergar? A nada positivo. Solo a que retrase la obligación, se sienta mal consigo mismo y le aumente el nivel de pereza y ansiedad para resolver lo que tiene pendiente. Los obstáculos se analizan, se solucionan, se saltan, pero no se evitan. Evitar no es la solución, sino parte del problema y de su malestar. No tenga miedo, ni siquiera a pasarlo mal. ¿Realmente lo va a pasar tan mal “metiéndole mano al asunto”? Seguro que no, es más lo que cree que es que lo que realmente tiene frente a usted.

Recuerde: la vida no le deja en el camino si usted no se lo permite.


Enlace artículo: http://elpais.com/elpais/2013/11/29/eps/1385738410_809886.html