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jueves, 28 de enero de 2016

Las lecciones de la historia - Francisco Vázquez - ABC 29/01/16


Fantástico articulo del ex Alcalde A Coruña y ex-embajador de España ante la Santa Sede, el cual suscribo palabra a palabra.



«Sería inconcebible que el PSOE de hoy olvidara y renegara de su condición de protagonista en el proceso de transición democrática, de su compromiso con la vigencia y los principios de una Constitución que él mismo contribuyó decisivamente a elaborar y de
COMO las más de las veces la historia patria es un permanente volver atrás en el tenaz empeño de repetir los errores del pasado, conviene, además de recordar los yerros, traer a la memoria algunos de los aciertos que también abundan en nuestro ayer, para que así puedan ser recordados por aquellos a los que mañana toca decidir, en el optimista intento de que su conocimiento los ayude a hacer lo que sencillamente corresponde hacer.
NIETO

Históricamente, al menos hasta épocas muy recientes, en el seno del PSOE dos corrientes ideológicas contrapuestas han pugnado dialécticamente ( incluso físicamente en otros tiempos) por imponer sus principios doctrinales como los únicos valores conductores de la acción política del partido. Dicho esquemáticamente, me refiero a las tendencias reformista y revolucionaria que han representado, respectivamente, las líneas de pensamiento socialdemócrata y marxista.
Siendo como ha sido hasta hoy el PSOE el partido político hegemónico de la izquierda española, salvo contados periodos de auge anarquista en el movimiento obrero, resulta hasta lógico que sus conflictos y sus cuitas internas hayan repercutido en el rumbo general de la política nacional; e incluso cuando en situaciones límite sus decisiones fueron tomadas más en razón de la línea doctrinal de la mayoría partidaria imperante que de los intereses generales del país, las consecuencias de sus resoluciones han llegado a afectar gravemente la gobernabilidad y consiguientemente la convivencia de España.
Sirva como primer paradigma del acierto la decisión tomada por un PSOE que todavía encabezaba su fundador, Pablo Iglesias, que en un Congreso Extraordinario celebrado en 1921 rechazó integrarse en la III Internacional de obediencia comunista, decidiendo permanecer en la II Internacional de orientación socialdemócrata. La generación de los fundadores, Iglesias, Besteiro, Prieto, Caballero, De los Ríos, con aquella decisión condenaba tajantemente el totalitarismo comunista, surgido en 1917 con la revolución rusa encabezada por Lenin, que siempre tendría como objetivo estratégico la desaparición y el aniquilamiento de los partidos socialdemócratas, como llevó a cabo Stalin en la Europa oriental, o en la actualidad los populismos revolucionarios en América Latina. El «sorpasso» de Grecia.
Décadas más tarde, iniciado ya el actual periodo democrático, el PSOE, dirigido por Felipe González y Alfonso Guerra, celebraba en 1979 un Congreso Extraordinario donde se tomaba la decisión de abandonar el marxismo como ideología oficial del partido. Con este segundo ejemplo de acierto, la generación que renovó el PSOE –Rubial, González, Guerra, Redondo, Peces-Barba y otros muchos– se homologaba con el conjunto de los partidos socialistas europeos, siguiendo los pasos del «programa de Godesberg» de los socialdemócratas alemanes. Al integrarse en el sistema de valores de las democracias europeas, se rompía con las corrientes antieuropeas y antisistema, comprometiéndose asimismo con los principios constitucionales y de reconcialición nacional frente a cualquier opción rupturista. Tres años más tarde, el PSOE, coprotagonista de la transición democrática, ganaba por mayoría absoluta las elecciones generales y sin complejos incorporaba a España a la Unión Europea y a la OTAN.
Y como no hay dos sin tres, después de dos aciertos recordemos un enorme error, fruto del sectarismo y de la negativa a tender puentes de conciliación y acuerdo. Cuando, después de las elecciones de 1936, el presidente Azaña pretende encargar la formación de un gobierno de salvación nacional al socialista Indalecio Prieto, su pretensión se ve frustrada por la oposición del sector revolucionario del propio PSOE, que encabezaba Largo Caballero y que era mayoritario en el grupo parlamentario. El PSOE se niega así a cualquier entendimiento con los partidos burgueses y moderados integrados en el propio Frente Popular y apuesta por el asalto al poder, propugnando un cambio constitucional demandado también por los grupos de extrema izquierda y anarquistas, olvidando su papel protagonista en la elaboración de la Constitución de 1931 y en los gobiernos en los que participó junto a los partidos de centro. Pocas semanas después estalla la Guerra Civil.
Cierto es que de unos años a esta parte se produce en el socialismo español una incomprensible deriva ideológica que lo lleva a fijar como prioridades ideológicas cuestiones coyunturales que buscan dar cobijo y respuesta a reivindicaciones más propias de un partido de corte radical, olvidando sus esencias igualitarias y solidarias.
Cierto es también que la pérdida o el olvido de su propia historia y de su firme posición doctrinal en defensa de la igualdad y la solidaridad entre las personas, y nunca entre los territorios, lo han llevado a adoptar posiciones no ya ambiguas, sino de agobernabilidad y pactos con partidos separatistas, provocando la desafección de muchos de sus afiliados y muchos más de sus votantes.
Pero no es menos cierto que todavía cabe la esperanza de que, a la luz de la historia, donde hubo fuego siempre queden rescoldos.
Sería inconcebible que el PSOE de hoy olvidara y renegara de su condición de protagonista en el proceso de transición democrática; olvidara y renegara de su compromiso con la vigencia y los principios de una Constitución que él mismo contribuyó decisivamente a elaborar; olvidara y renegara el fin del sistema de progreso y democracia que con sus gobiernos construyó para España junto a los partidos de derecha y de centro que con los socialistas protagonizaron esta etapa histórica.
No sería consecuente con la trayectoria del PSOE pactar o simplemente aceptar la complicidad de un batiburrillo de partidos y organizaciones de extrema izquierda, que a sí mismos se definen como comunistas, antisistema y paladines de la democracia asamblearia, vinculados algunos de ellos a regímenes populistas y teocráticos que tienen como principal objetivo acabar con los valores democráticos de Occidente.
Sería incluso peor sacar adelante cualquier pacto contando con la colaboración pasiva de la abstención de los partidos que están inmersos en un proceso de intentar romper la unidad de España y que consideran a nuestro país como un Estado plurinacional.
Repetir aciertos y evitar errores que tan funestas consecuencias trajeron para todos se consigue de manera tan sencilla como consagrar el adagio popular cuando dice: «Hablando se entiende la gente». Dialoguen pues quienes, al menos hasta hoy, mantienen un inequívoco compromiso constitucional, y decidan populares, socialistas y ciudadanos el quién, el cómo y el cuánto.
Una vez más, el conocimiento de la Historia nos sirve para resolver los problemas del presente.

martes, 16 de septiembre de 2014

Pasa al modo acción ( Patricia Ramirez)


Interesante artículo de la psicóloga Patricia Ramirez publicado en "The Huffintong post", podreis ver el original en Pasa a modo acción ( Patricia Ramirez )

PASA AL MODO ACCION

¿Estás bloqueado en un trabajo que no deseas? ¿Tienes una pareja con la que te estás marchitando? ¿Quieres estudiar y crees que se te ha pasado el arroz? ¿Te gustaría decir que NO más a menudo? ¿Quieres esforzarte para alcanzar tu sueño? ¿Estás bloqueado? ¿Miedo, ansiedad, vergüenza, frustración, fracaso? No importa lo que sientas. Importa lo que hagas. Lo que nos bloquea no es el miedo, sino dejar de actuar.
Para pasar al modo acción:

1. Aíslate. No hay nada como alejarse de todos los distractores para que el cerebro pueda pensar sin presión. Pensar en lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer requiere tiempo. Si no te sientes bien con el tipo de vida que llevas, necesitas pensar, y para poder hacerlo con claridad, cuantas menos interrupciones tengas, mejor. Aislarte puede ser cosa de una mañana, un fin de semana o incluso unas mini vacaciones solo. No tengas miedo a la soledad, nadie te va a juzgar por ir sin compañía por la playa, nadie va a pensar "anda, mira este hombre solo". La libertad de estar solo, sin que nadie dependa de ti por un tiempo, sin tener que hacer una llamada ni dar explicaciones, es muy placentera.

2. Escribe. Al estar aislado -y cuando digo aislado me refiero también al contacto con el teléfono-, brotarán cientos de ideas, palabras e imágenes en tu cabeza. Fantasea con ello, deja que tu cerebro hile una idea con otra, imagina cómo sería una vida diferente, qué tendrías que hacer, en qué tendrías que formarte, qué tipo de contactos necesitas, etc. Anótalo todo en una libreta para que luego puedas darle forma. El cerebro consigue ser creativo cuando le damos tiempo y espacio para pensar. Si está sobreestimulado con los mensajes que tiene que contestar y ocupado leyendo todo lo que pone en las redes sociales, le bloqueas la imaginación.

3. Tienes una varita mágica. Imagina que puedes hacer magia, que puedes pedir deseos. ¿Qué pedirías a nivel personal, profesional, de pareja, familiar y social? La mayoría de personas fantasean con lo que harían si les tocase la lotería, y cuando escriben sobre papel cómo sería su mundo ideal, resulta que está más cerca y más a la mano de lo que ellos imaginaban.

4. Pide consejos, pero no decidas en función de los deseos de los demás. Pedir consejo a personas sensatas es una forma de ampliar tu horizonte y valorar tu decisión con más objetividad. Pero no dependas de su aprobación. Cada uno tiene su vida y su escala de valores, sus responsabilidades y su modo de ser. Lo que los otros opinan que es bueno para ti está basado en sus experiencias, pero no en las tuyas ni en tus necesidades.

5. Planifica. Con cabeza, sentido común y corazón. Tus deseos tienen que estar escritos y organizados para hacerlos realidad. Incluye en tu plan las fechas, las personas de contacto, la formación que necesitas, el presupuesto, los teléfonos, direcciones; inclúyelo todo. Que esté a la vista y ordenado. Hazlo fácil y atractivo, que te den ganas de mirar tu planificación y de ponerte manos a la oba. Tiene que ser flexible y que puedas ir reorganizando y tachando a medida que avanzas en tu plan. Puedes destinar una pared de tu habitación o de tu lugar de trabajo para que puedas colgar un collage que recoja todas las ideas. Cada vez que se te ocurra algo, anótalo. No pierdas ideas que pueden ser muy brillantes por confiar en el poder de tu memoria. Tenemos demasiadas cosas al día en la cabeza que nos distraen y si no anotamos las ideas brillantes, se nos pueden olvidar. ¿No te ha ocurrido nunca que por la noche en la cama te surge una idea maravillosa y a la mañana siguiente no te acuerdas de qué era?

6. No bajes la guardia a la primera dificultad. Hay personas que no admiten un no o se frustran con el primer fracaso. Se excusan con que ellos no son tan fuertes, ni tan perseverantes y en que todos no somos iguales. Es cierto que somos diferentes, pero los valores y la actitud se entrenan. Si coges la experiencia de abandonar a la primera adversidad, no serás capaz de esforzarte en ninguna situación. Cuando las cosas no salgan como tenías planificado, solo tienes que plantearte cómo cambiar la estrategia, cómo intentarlo de forma distinta, qué otra puerta puedes tocar. En definitiva, reorientar tus planes, pero no abandonarlos. Y aprende a convivir con la dificultad.

7. No digas que no puedes. Sí puedes, lo que no tienes es la voluntad o el nivel de esfuerzo suficientes. Muchas son las personas que desean conseguir cosas, pero pocas son las que se esfuerzan por ellas. Un claro ejemplo son las dietas, las personas que quieren hacer deporte, las que desean formarse, pero no encuentran el momento, el tiempo o siempre tienen una excusa para no hacerlo. Eso sí, te dicen que en el momento que se pongan, lo conseguirán. ¿Pero cuándo vas a hacerlo? No existe el momento perfecto. El momento es este.

8. No te dejes arrastrar solo por el corazón. La pasión es un ingrediente imprescindible cuando alguien inicia un nuevo proyecto. Pero eres padre, madre, persona que paga una hipoteca, trabajador, etc. No puedes desatender tus responsabilidades solo porque este nuevo proyecto te llevará a la felicidad: lo tienes que compaginar. El sentido común y el sentido reflexivo te ayudarán a no perder la cabeza en pro de un sueño. Ser feliz SÍ, pero atendiendo las prioridades. Poco a poco y a medida que avance tu sueño, podrás ir soltando lastre que nada tiene que ver con tu proyecto actual. Igual durante un tiempo tendrás que compaginar un trabajo que te marchita con una formación que te apasiona, para que llegado el día, puedas dedicarte de forma profesional a lo que realmente te motiva.

9. Sal de la zona de confort. Hacer cosas nuevas implica salir de la zona cómoda. La zona de confort es ese lugar en el que todo es predecible y te sientes protegido, pero que te impide avanzar. Es normal sentirte confuso, con un poco de ansiedad, incluso inseguro. No es posible empezar una nueva actividad, dejar una relación, emprender un deporte o un viaje y sentirte completamente seguro. La seguridad la conforman, entre otros, la experiencia que adquirimos con las cosas y la conciencia de nuestros recursos y habilidades sobre esa determinada actividad. Ante una situación nueva, carecemos de experiencia y tenemos la duda de si estaremos preparados, de si seremos buenos o si nos irá bien. Por lo tanto, no te vas a sentir completamente seguro nunca ante una nueva situación. Si ya lo has analizado y has tomado la decisión es porque tu cerebro y tu corazón han decidido que puede hacerte feliz y que puede ser bueno para ti. La certeza no la vas a tener. Necesitas un poco de riesgo y dar un paso al frente. Acepta otras emociones, puedes convivir con la incertidumbre durante un tiempo, no es peligroso.

10. Piensa de forma útil. Para dar un paso importante en tu vida tienes que haber evaluado previamente los pros y los contras. Ahora que has tomado la decisión, deja de pensar en todo lo que puede fracasar y oriéntate a lo que depende de ti, a las soluciones, a lo que tienes que hacer. El cerebro funciona de forma más ágil cuando le hablamos en términos útiles: significa decir lo que quieres conseguir en lugar de lo que no deseas que pase.
Tienes un motivo, tienes un porqué, tienes tus recursos y tu experiencia. Solo tienes que pasar al modo ACCIÓN.

jueves, 6 de febrero de 2014

Cuando ya no nos quieren - Patricia Ramirez




Magnífico artículo de Patricia Ramirez (@patri_psicologa) publicado en "El Pais"

Ante un desengaño, ruptura o abandono amoroso, es inevitable pasar por fases de tristeza, desesperación, impotencia… Los sueños, las ilusiones, se rompen para una parte u otra de la pareja y suele empezar un calvario, cuya duración depende de cada afectado, que pasa por varias fases:


Fase de súplica. La primera reacción puede ser llorar e implorar su amor. No se pierde la dignidad por decirle a alguien que le ama, pero sí se hace cuando le están diciendo que no le quieren a usted y sigue insistiendo como si no tuviera valor, como si en su vida no fuera a tener otra oportunidad de encontrar a alguien que le merezca.

Fase de razonamiento. En ella, la persona despechada, que no entiende cómo todo funcionaba bien y de repente todo se desmigaja, intenta a través de razonamientos hacer ver a la otra parte que se ha equivocado, que no va a encontrar a nadie igual, que todo vale la pena por el tiempo invertido y que hay posibilidad de corregir lo que no funcionó.

Fase de locura, en la que se pasa del amor al odio. Se verbaliza que no se quiere saber nada del otro, pero contradictoriamente se buscan mensajes, llamadas o algún indicio de que su ex puede haber recapacitado y volver.

Fase de adaptación. Poco a poco, la vida se va ordenando. Como todo proceso de pérdida, uno empieza a encajar en esta nueva etapa de su vida. Empieza a normalizar su rutina, duerme mejor, trabaja como siempre, se relaciona con sus amigos, su ex deja de ser el protagonista de todas las conversaciones y comienza a tener ilusión.
Fase de indiferencia. Ya se está preparado para vivir sin la presencia del ex, no lo recuerda, y por fin ha pasado a un segundo plano. Esto no significa que si se lo encuentra por la calle no le dé un vuelco el corazón o vuelva a despertar los buenos y malos recuerdos, pero por la general vive ajeno a su ruptura. Ya no hay desamor, sino un periodo en el que usted se abre y se siente seguro.

Fase transversal. Se vive a lo largo de todo el proceso de pérdida y desamor. Y los protagonistas de ella son su apoyo social, aquellos que no le dejan ni a sol ni a sombra para animarle. Son los buenos amigos, esa parte de la familia que siempre está para todo, aquellos que desean siempre su felicidad. Escúchelos, tienen una visión distinta de lo que ha ocurrido y ahora le dirán todo lo que pensaban de forma sincera, opiniones que igual llevaban tiempo callando por respeto a su relación y sus decisiones. Déjese arrastrar por ellos.
Normalmente vivimos instalados en la velocidad, pero cuando uno se ve inmerso en una ruptura amorosa, parece que todo se ralentiza, que no pasan las horas. Se deja de vivir el presente porque es donde se convive con la tristeza y nos dedicamos a contemplar el pasado como si se pudiera alterar. Existen personas que le dan vueltas y vueltas, fantasean con la posibilidad de regresar en el tiempo y lo verbalizan.

Pero no es posible volver y se puede asegurar que tras unos meses, superado el infierno, a lo mejor la pérdida se ve con otros ojos, incluso se llega a atisbar su parte positiva.
No viva la separación de forma irracional, como si el mundo se acabase después de esa persona amada. La emoción dominante en estos momentos es tan intensa que se piensa que es la única verdad que existe. La forma de evaluar, de interpretar y de plantear la ruptura va a ser la clave para luchar y seguir adelante dignamente. Acepte la pérdida, deje de hacer reproches, de buscar culpables, de sentirse un miserable…la vida sigue.


Salvo que se sea feliz en la relación de pareja, nadie tiene la obligación de permanecer al lado de alguien a quien no valora ni ama. Usted es libre de estar solo o buscar con quién sentirse vivo. Su pareja también. Raras veces se rompe el amor de mutuo acuerdo.

Si se encuentra en esta situación o conoce a alguien que lo esté, aquí tiene unos consejos que le ayudarán a tener más autonomía y a contemplar el mundo desde otro punto de vista.

Reinterprete. Realmente no es la ruptura lo que no le deja vivir, sino el resultado de la evaluación que hace de ella. Creer que la situación es catastrófica e insalvable es solo un estilo negativo de afrontar las cosas. Pero si cree que realmente la situación es así, seguramente ocurrirá así. Empiece a focalizar la atención en lo que todavía le hace sentir bien. Salir adelante o no, depende de usted; si usted no se salva, nadie lo hará. Lo que piense, lo que haga y lo que siente se influyen mutuamente. Hay que aceptar que se va a pasar una mala racha y que todo volverá a su sitio.

Aproveche las emociones. Es necesario aprender a tolerar la frustración y las otras emociones negativas, porque con ellas se madura. Durante días cambiará su intensidad y variedad porque se trata de un proceso de duelo por la persona perdida. No tienen más protagonismo del que se les quiera dar. Es bueno aliviar esos sentimientos a través del ejercicio físico, expresándolos por escrito o a través de la pintura, la música…

Hable y escuche. Hablar con sus amigos de lo que le ocurre es importante, pero hágalo si puede con varios, para no torpedear siempre al mismo, también cuénteles otras cosas de su vida, pregúnteles por ellos y no convierta las conversaciones y los ratos con amigos y familiares en un monotema: “su ex”. No es la única persona con problemas, ni su problema es el más grave, solo se dará cuenta si escucha a los demás. Es el momento de implicarse en causas y proyectos solidarios. Su dolor pierde valor cuando convive y es empático con el de otros.

Actúe sobre su comportamiento. Atrévase a conocer a gente nueva, visite ambientes que siempre le hubiese gustado frecuentar. No espere a estar bien para hacer cosas. Esta regla funciona al revés: tiene que hacer cosas para poder llegar a estar bien.

Cuídese y mímese. Vigile su aspecto, alimentación, higiene y salud. Dedique más tiempo a esto y menos a pensar. Sobre todo al principio, dese caprichos que le hagan sentir mejor y que habitualmente no se concede.

Rodéese de gente que le quiere. El apoyo social es importantísimo en estas circunstancias. No caiga en la trampa de buscar la soledad constantemente, no le ayudará a distanciarse del pasado.

El pasado sirve para aprender. Si está arrepentido de algo, es mejor buscar su propio perdón que seguir intentando que le perdone el otro, porque si ya no le ama, da igual que haga muchos méritos por demostrar lo que vale: sencillamente no le atraen porque ya no le quiere. Guarde esos valores para personas que puedan apreciarlos y derroche su energía en otras actividades. Tampoco parece buena idea de cara a superar una ruptura pensar que “podemos ser amigos”. Si eso es posible, ya llegará solo; por el momento, la distancia es lo más sano en la mayoría de los casos.

En resumen:


FASES
- Suplica; Razonamiento; Locura; Adaptación; Indiferencia; Transversal

CONSEJOS
- Reinterprete; Aproveche las emociones; Hable y escuche; Actúe sobre su comportamiento; Cuídese y mímese; Rodéese de gente que la quiera; El pasado sirve para aprender.

http://elpais.com/elpais/2013/05/03/eps/1367574676_397716.html (El Pais - 03/05/13)