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viernes, 4 de octubre de 2013

¿ Porque fracasa el socialismo ?





 
Un profesor de economía de una Universidad norteamericana alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender a la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad.

El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo:

" Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría un sobresaliente ".


Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron Notable. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos.

Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco, estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro, ya que no iban a lograr obtener un sobresaliente; y, así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue Suficiente!

Nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó insuficiente: ¡suspensos a todos!

En lo sucesivo las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para el asombro de toda la clase, ¡Todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.

La explicación es muy sencilla: es tan simple como que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo. Pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general.


viernes, 26 de abril de 2013

Así no se sale de la crisis.




Aunque solo sea por formación y experiencia, al actual equipo económico del Gobierno se le "supone" tener conocimientos suficientes para sacar al país de la crisis; y digo "supone" porque a veces, las más, da la impresión de que, o bien no saben como, o bien actúan de forma opuesta a como el sentido común parece recomendar.
Se muestra quejoso el PP de las múltiples críticas que suscita su ¿política económica?, pero no es menos cierto que esas críticas son muy merecidas en ocasiones, y más les valdría otear un poco el horizonte y pasarse por la FCCEE y repasar sobre todo los "queridos" Bilas y Lypsey de micro-macro economía, autentico azote de estudiantes.

Partamos de una base cierta, los Gobiernos del ¿inclito? (jajaja) Zapatero dejaron el país hecho unos zorros, su política Keynesiana de "más madera" al estilo "Los Hermanos Marx en el Oeste" solo consiguieron aumentar hasta límites perversos el endeudamiento, claro está que, después de negar que existía crisis durante dos años, ¿que se podía esperar de quien recibió clases de economía en dos tardes?, aún tendremos que agradecerle que no se presentase a la reelección, miedo da imaginarlo; afortunadamente ahora esta contando nubecillas con sus dos sueldos a buen resguardo.
La llegada al Poder del PP supuso una inyección de esperanza en la población, se esperaban medidas reparadoras de la crisis a corto/medio plazo que aliviaran la penosa situación de desempleados y empresas. Pero no, lo que llegó fué algo así como " esperad, vamos a pintar primero el piso y luego metemos los muebles ", sin darse cuenta de que, lloviendo como estaba, los muebles se mojarían y habría que tirarlos antes de que llegase el momento de acomodarlos dentro de la vivienda.
El gran error, para mi, simple observador de la realidad con básicos conocimientos en economía, es la "obscena fijación" que el Gobierno tiene en el déficit público, amén de su poca valentía a la hora de frenar las ideas que,provenientes de Alemania, nos obligan a una política que no solo no resuelve el problema sino que lo agrava cada día más.
Cuesta trabajo entender que reduciendo el déficit se pretenda salir de la crisis, máxime cuando al día de hoy un "estallido de la burbuja inmobiliaria" ha dado paso a una crisis por decrecimiento de demanda. El razonamiento es básico, no hay que ser economista... hemos reducido la renta disponible de ciudadanos y empresas; con menos dinero se consume menos, se demanda menos, las empresas no encuentran mercado al disminuir sus ventas, disminuyen sus ingresos; despiden personal... y así un bucle que puede llegar, está llegando, a límites perversos.
No olvidemos algo, cada trabajador despedido es, por un lado, una perdida de ingresos para el Estado en forma de impuestos ( Irpf, Iva...) y a su vez un aumento de gasto vía subsidio de desempleo.
En esta tesitura lo ÚNICO lógico es aumentar el consumo, pero claro, eso no sucede si aumentamos impuestos, disminuimos salarios... ya lo dijo Lafher, el aumento de ingresos del Estado no crece proporcional al de los impuestos y con esta situación, con 6 millones de parados, no solo no crece sino que, por contra, disminuye considerablemente.
Yo, como soy atrevido, recomendaría al equipo Montoro-Guindos ciertas acciones, tales como:
- Reducción inmediata de aparato del Estado; Empresas públicas ineficaces; Organismos dupli o triplicados.. aquí hay para elegir. [imprescindible reducir el gasto lo que genera un menor afán recaudatorio ]
- Reducción de coches oficiales, tarjetas de crédito, asesores, cargos de confianza, dietas y demás gastos corrientes de la Admón Estatal, Autonómica, Provincial, Local..
- Subvención efectiva a nuevos emprendedores mediante la exención en el pago de Seguridad social como autónomo, disminución del IS-IRPF y modificar el criterio de devengo en el pago del IVA. [ cada nuevo trabajador supone un aumento de ingresos via IVA y una reducción de gastos vía subsidio ]
- Aumento de la fiscalidad de IS, Sicav y penalización IS a empresas con un alto beneficio. [ no puede estar más penalizada la renta de trabajo que la de capital ]
- Prohibición a bancos subvencionados de reparto de beneficios a sus accionistas en tanto en cuanto no devuelvan las subvenciones aportadas por el Estado para su reflotamiento. [ el Estado no puede financiar los dividendos de los accionistas que deben ser los que asuman el coste, al igual que recogieron sus beneficios años anteriores ]
-  Obligatoriedad de la banca de cumplir su fin social, la banca no puede emplear sus fondos en la compra de deuda pública en exclusiva, por cada euro invertido en deuda la banca deberá poner en manos de particulares y empresas un % concreto en forma de créditos al consumo o la explotación. Aquel banco que considere lesiva esta medida dejará de operar con la Hacienda Pública tanto a nivel de activos como de pasivos. [ La banca debe generar un movimiento económico, no solo financiero, y a través del crédito y el multiplicador del dinero proporcionar un aumento de la recaudación del Estado y un mayor nivel de consumo ].
Básicamente el objetivo es reducir la necesidad de recaudación del Estado para disminuir impuestos, aumentar la renta disponible en el mercado para aumentar el consumo y favorecer la creación de puestos de trabajo.
Tan difícil no parece, ¿no?, pues no se porqué se siguen aplicando solo medidas tendente a reducir el déficit, aún a sabiendas de que, si bien son favorables a medio/largo plazo, no aseguran solucionar el más grave problema del país, la elevada tasa de desempleo.

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jueves, 19 de julio de 2012

LA PRIMA EXPLICADA PARA TODOS

EDUARDO MARTÍNEZ ABASCAL, profesor de Dirección Financiera.

El Tesoro de España emite deuda (pide prestado) de forma regular y con un calendario conocido con antelación, en lo que se llama mercado primario. A él acuden inversores institucionales (bancos, fondos de inversión, de pensiones, etc.) que compran los bonos, es decir prestan, y los mantienen a vencimiento como una inversión a largo plazo. Estos inversores son los que realmente prestan dinero al Tesoro. España pide prestado unos 60.000-80.000 millones al año en emisiones netas, o diferencia entre la deuda que pides y la que vence (es decir nueva deuda que pides, además de la que ya tenías).


En el mercado secundario de deuda se venden y se compran los bonos que ya están en circulación. En este mercado actúan los traders: hedge funds, pension funds internacionales, bancos españoles y extranjeros, etc. Los traders se dedican a comprar los bonos hoy para venderlos mañana o en unos minutos. No los compran para quedárselos a largo plazo. En este mercado se compran bonos con vencimientos de 2 a 30 años, pero la mayoría de la negociación (más del 50%) se centra en el bono a 10 años. Los traders no prestan ni un duro al Tesoro español, sólo compran y venden.

Cuando hay presión vendedora de bonos, el precio del bono cae y la rentabilidad que piden los compradores sube. Eso hace que la prima de riesgo suba. Una prima de riesgo subiendo provoca miedo y otros inversores y/o traders se apuntan a vender y así entramos en el círculo vicioso de una prima de riesgo cada vez más alta. Para colmo, está permitido el vender bonos que no tienes (venta a crédito o posición corta) con lo que la presión vendedora puede llegar a ser enorme, en plan estampida imparable que se lleva todo por delante.

Cuando se dice “los inversores desconfían de España y piden rentabilidades más altas para prestar”, habitualmente no es cierto. Sí lo es en el mercado secundario y por parte de los traders. Pero ya hemos visto que los traders no prestan nada. Sólo compran y venden. Sí es cierta la expresión “los mercados, es decir los traders, desconfían de España”.

Lo malo de este mercado secundario no es sólo que introduce mucho miedo en la economía real. Lo malo es que induce también al mercado primario. Si los tipos en el secundario están al 7%, los inversores que realmente prestan pedirán algo próximo al 7%, pues pueden comprar bonos en el mercado secundario en lugar del primario y obtener una rentabilidad al 7%.

El volumen negociado en el secundario es enorme: unos 500.000 millones al mes, tanto como toda la deuda pública de España a largo plazo. O en otras palabras, el mismo bono se vende y se compra unas doce veces al año. Obviamente los que hacen esto no son inversores, son traders. Este volumen aumenta mucho en tiempos de incertidumbre y volatilidad. En los dos últimos años (2009 a 2011) se ha multiplicado casi por tres, desde 190.000 millones al mes a 500.000…. Y sigue creciendo. Estos señores son los que fijan la prima de riesgo de España

© Eduardo Martínez Abascal. Doctor en Economía y Administración de Empresas por la Universidad de Barcelona y Máster en Administración de Empresas por el IESE-Universidad de Navarra. También ha sido profesor visitante en la Sloan School of Management en el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT). Es escritor, articulista de prensa, asesor de empresas

miércoles, 16 de mayo de 2012

Las verdaderas causas de la elevada deuda pública (Público.es)

Juan Torres López Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Las autoridades europeas se empeñan en hacer creer que el principal problema que tienen que resolver es el de la deuda pública y afirman que ésta se ha generado por el excesivo gasto de los gobiernos en servicios públicos, y porque las personas normales y corrientes hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Por eso dicen que su único remedio es aplicar las durísimas políticas de austeridad que proponen.

Se trata de un juicio que no responde a la verdad y que está llevando a los países europeos al desastre porque los efectos de los recortes de inversión pública y gasto social que aplican está destruyendo la capacidad de generar ingresos, no solo a corto sino a medio y largo plazo, y eso va a dar lugar, si no se cambia de rumbo urgentemente, a muchos años de penurias y grandes sufrimientos y convulsiones sociales.

Con independencia de que en la mayoría de los países el problema es la deuda privada y no la pública (un asunto que no voy a tratar ahora) la realidad es que las causas verdaderas de ésta última son otras distintas a las que proclaman las autoridades y, por tanto, requieren un tratamiento diferente. Las más importantes son la siguientes:

- En primer lugar, haber prohibido la financiación a los gobiernos por el banco central y obligar a que se financien por la banca privada. Eso ha producido un encarecimiento extraordinario de la deuda traducido, paralelamente, en enormes beneficios para los banqueros privados. Los economistas franceses Jacques Holbecq y Philippe Derudder han demostrado en su libro La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le système? ( Ed. Yves Michel 2009) que Francia ha tenido que pagar 1,1 billones en intereses desde 1980 a 2006 para hacer frente a la deuda de 229.000 millones existente en ese primer año. Es decir, que si hubiera sido financiada por un banco central sin pagar intereses se hubiera ahorrado 914.000 millones de euros. Sabemos que España ha pagado ya tres veces la deuda que tenía en 2000, Agustín Turiel ha demostrado que solo en 2008, 2009, y 2010 ha tenido que pagar 120.842 millones de euros para hacer frente a la deuda en las condiciones que le imponen los mercados (La deuda ilegítima del Estado Español) y que en los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se consignan más de 28.876 millones de euros de intereses. En toda la Unión Europea los dos investigadores citados muestran que se pagan anualmente unos 350.000 millones de euros a la banca privada por este mismo concepto. Es evidente, pues, que el factor principal que ha encarecido la deuda pública, el que la mantiene hoy día en sus niveles desorbitados, es el que haya sido financiada por la banca privada a intereses de mercado.
Si el Banco Central Europeo hubiera actuado como un auténtico banco central, en lugar de ceder la financiación a la banca privada para que esta hiciera un negocio descomunal, las economías europeas no estarían en la situación calamitosa en la que están y los pueblos europeos no tendrían que estar soportando los sacrificios tan grandes que ahora soportan. Además, de esta forma se habría evitado no solo tener que gastar mucho más en la financiación sino también el sufrirla en las condiciones tan volátiles que generan los inversores especulativos que predominan en los mercados. Y así se obligaría más fácilmente a los bancos a que dediquen sus recursos a cumplir con su función que es la de financiar a las empresas y consumidores para que así haya actividad, empleo e ingresos públicos suficientes.

- En segundo lugar, el gran incremento de las desigualdades que ha hecho que montantes cada vez más grandes de ahorro de las clases más ricas se destinen a la especulación deteriorando la actividad productiva y disminuyendo así la generación de ingresos privados que, a su vez, nutran puedan nutrir las arcas públicas. Y no se puede olvidar que esa desigualdad se ha generado deliberadamente, por influjo de los grandes grupos oligárquicos, al aplicarse políticas de moderación salarial y de fomento del trabajo precario, y haciendo reformas fiscales regresivas que han mermado los ingresos públicos con tal de permitir que los más ricos, las grandes fortunas y grandes empresas, apenas paguen impuestos. Si estas últimas no cometieran fraude fiscal en España no habría que hacer posiblemente ningún tipo de recorte en el gasto público.

- En tercer lugar, la existencia consentida de paraísos fiscales en donde se calculan que hay entre 1,5 y 2 billones de euros que no tributan ni un solo euro a las haciendas europeas. - En cuarto lugar, la identificación del progreso con el mito del crecimiento intensivo que ha llevado a realizar gastos públicos completamente innecesarios e improductivos (grandes aeropuertos e infraestructuras infrautilizados y desproporcionados, trenes de alta velocidad, edificios suntuarios…).

- Y finalmente, la falta de democracia real que permita el control social de las autoridades, la sanción contundente de la corrupción y la participación efectiva de la ciudadanía en la gestión presupuestaria para poder evitar que ocurra todo lo anterior.

Por lo tanto, la solución a los problemas de la deuda pública en Europa no puede pasar por las políticas de austeridad que están aplicando las autoridades y que simplemente consisten en recortar derechos sociales y recursos para el bienestar, con el fin soterrado de facilitar el negocio de su provisión privada y de mantener los privilegios de la banca y de las grandes empresas.

La solución es otra.
Con carácter inmediato hay que plantear una quita en toda Europa de la deuda existente, que es completamente imposible que se pueda pagar, repudiando la deuda generada por la financiación privada y por la especulación en los mercados; modificar el estatuto del Banco Central Europeo para que financie sin intereses los gastos extraordinarios de los gobiernos (sin perjuicio de que eso deba ir acompañado de un control de las demás circunstancias que provocan un crecimiento inadecuado de la deuda pública que debe limitarse a financiar necesidades extraordinarias o las inversiones que necesita el desarrollo integral y sostenible de las economías); la prohibición de los paraísos fiscales; la puesta en marcha de un plan de lucha contra el fraude en toda Europa y de reformas fiscales progresivas con figuras impositivas que graven las transacciones financieras y particularmente las de carácter especulativo; recuperar el poder adquisitivo de las rentas más bajas para generar actividad, empleo e ingresos públicos; prohibición de la utilización de productos financieros vinculados a las necesidades sociales básicas o a los recursos estratégicos de las economías; y reformas políticas que fortalezcan las democracias el control, social y la participación ciudadana. Aunque, siendo realistas, hay que señalar que para frenar de verdad la deuda pública y no echar sobre las economías una losa insoportable e insostenible en forma de gasto público corrupto y despilfarrador, será necesario a medio plazo avanzar aún más, estableciendo controles de capital para evitar la constante inestabilidad monetaria, desmercantilizando el trabajo y repartiendo el empleo, y configurando nuevos regímenes de propiedad y de derechos asociados a ella para evitar la concentración actual de los recursos y el dominio de los mercados y de la sociedad por los grandes grupos de poder empresarial y financiero.

martes, 12 de julio de 2011

Prima de riesgo y su funcionamiento. ( El Pais 12/07/11)

La presión a la que se está viendo sometida España en los mercados secundarios de deuda por la desconfianza sobre su solvencia ha disparado la prima de riesgo del país. Pero ¿qué es y qué significa para las finanzas de un Estado que suba la prima o que aumente la rentabilidad de sus bonos? Este último capítulo de la crisis del euro ha puesto en el primer plano de la actualidad algunos términos económicos a los que los ciudadanos no estaban acostumbrados o no conocían. Aquí puedes consultar qué son y sus consecuencias.
 
 
¿Qué es la prima de riesgo?
Es el sobreprecio que exigen los inversores por comprar la deuda de un país frente a la alemana, cuyo precio es el que se utiliza como base o referencia ya que está considerada como la más segura y es menos propensa a sufrir bandazos en función de factores coyunturales o puntuales -crecimiento, déficit...-. En términos generales se puede traducir por cuánto dinero es necesario para que los compradores dejen de lado sus temores y olviden el riesgo que conlleva entrar en la deuda de los países señalados por los problemas arriba mencionados de déficit o escaso crecimiento. La razón de este rechazo es que si el inversor sospecha que no entra dinero en las arcas del Estado o no el suficiente, tampoco habrá fondos para pagar a quienes adquirieron su deuda.

¿Cómo se fija la rentabilidad de los bonos?
Antes de explicar cómo se mide la prima de riesgo hay que abordar qué es la rentabilidad de la deuda de los países y cómo se fija. El Estado realiza sus emisiones a través de subastas en el mercado primario de deuda soberana a un precio -interés- que varía en función de la demanda o el plazo de vencimiento de los títulos, pero que no cambia a lo largo de su vigencia. Los títulos pueden ser a corto (3, 6, 12 o 18 meses) o largo plazo (3, 5, 10, 15 o 30 años), pero cuanto mayor es, los inversores exigen más rentabilidad, ya que no van a volver a disponer de su dinero hasta que concluya este tiempo y necesitan un buen incentivo para tomar la decisión. Los compradores de los títulos son los llamados inversores institucionales: bancos y grandes fondos de inversión que mueven millones de euros con un solo clic de ratón. En palabras del gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, en realidad son "solo personas" a las que hay que escuchar cuando tienen razón, pero en caso de que se equivoquen, más que atacarlos es mejor tratar de convencerles con datos y razones objetivas.

¿De qué depende?
En momentos como los actuales, cuando los inversores priorizan la seguridad, aumentan las solicitudes para entrar en la deuda alemana, considerada como refugio contra el chaparrón que está cayendo sobre la eurozona ya que hay una sólida confianza en que pagará religiosamente pase lo que pase. Por este motivo, ante la abultada demanda, baja el interés de sus bonos, actualmente en torno al 3% en la deuda a 10 años. Esto es, por cada 100 euros de deuda alemana a este plazo, el comprador recibe 3 euros anuales hasta que, una vez cumplidos 10 años, se le devuelva el 100% de su inversión. A Grecia le exigen que pague un 18%, casi lo mismo que cuesta pedir efectivo con la tarjeta de crédito.

¿Cómo influyen y qué son las notas de calificación crediticia?
Actualmente solo existen tres agencias de calificación importantes -Standard & Poor's, Fitch y Moody's-. Estas sociedades son las encargadas de poner nota a todos los valores que se negocian, ya sea deuda soberana o acciones de compañías, en función de la seguridad de la inversión. Es decir, estudian el historial de pago de los emisores de estos valores, las perspectivas que afronta y los riesgos o amenazas que pesan en su contra. A mayor seguridad y confianza, las califican con la preciada triple A. Su valoración es determinante para convencer a los inversores ya que, por ejemplo, muchos fondos de pensiones estadounidenses, que gestionan cientos de miles de millones, solo apuestan por valores con rating (que es el término inglés con el que se definen estas notas) triple A. También condicionan la capacidad de financiación de los emisores, ya que en algunos mercados solo se les permite negociar o solicitar avales con ellos. No obstante, hay que recordar que no son infalibles ya que en algunos casos, como el de las hipotecas subprime calificaron como triple A a productos que, según ha quedado sobradamente demostrado, no merecían este sobresaliente alto. También, dado el papel que han tenido en la actual crisis, desde algunos foros se las acusa de actuar demasiado tarde, a toro pasado.

¿Cómo se calcula la prima de riesgo?
Los bonos de un determinado país, una vez emitidos, se intercambian libremente en los mercados secundarios de deuda a un interés o rendimiento que varía a cada momento en función de la demanda. Es aquí donde se calcula la prima a partir de la diferencia entre los bonos a 10 años de un país frente a los de Alemania ya que este mercado, que tiene el mismo perfil de inversor que el primario, es más permeable a las circunstancias concretas que afectan a cada Estado en un momento concreto y refleja mejor la percepción del riesgo de los inversores. No obstante, aunque son mercados diferenciados, se retroalimentan entre ellos ya que el interés al que cotizan los bonos en el secundario siempre se acaba trasladando al primario y, por tanto, al precio de las subastas que realiza el Tesoro y, de ahí, a las arcas del Estado en cuestión. Y vuelta a empezar.

¿Qué efectos tiene para las arcas del Estado?
Por tanto, si los bund alemanes se venden en el secundario al 2,6% frente al 5,6% que piden por los de España dada las posibilidades, aunque sean mínimas, de que tenga problemas a la hora de pagar, la prima es de 3 puntos porcentuales o 300 puntos básicos. O dicho de otra manera, cuando la prima se traslada a las subastas del Estado, si Alemania, con poco riesgo, tiene que pagar 2,6 euros por cada 100 euros de deuda a 10 años que emite para financiarse, a España, que tiene más riesgos, se le exigen 5,6 euros. Si se multiplica la diferencia por las decenas de miles de millones de deuda que cada año emite un país para financiarse, la cifra que resulta no es nada desdeñable.

¿Cómo afecta a los bancos?
Haciendo bueno el refrán de dime con quién andas y te diré quien eres, los bancos de cada país son indisolublemente dependientes a lo que suceda con el Estado en cuestión. Si el país tiene problemas, ellos tienen problemas, por lo que cuando acuden al mercado interbancario -donde las entidades se prestan dinero entre sí- para financiarse, pagan más o menos en función de si la prima es alta o baja. Y si a los bancos les cuesta más dinero captar fondos, también incrementarán los intereses que les cobran a sus clientes por los créditos. En consecuencia, si los préstamos son más caros, hay menos dinero para las familias y las empresas, con lo que gastan menos y lastran la recuperación de la economía. Y si se crece menos, menos empleo y menos ingresos por impuestos tiene el Estado y más desembolso por el paro. Con menos fondos, registra más problemas para reducir la déficit y pagar a sus acreedores, con lo que cada vez resulta más difícil volver a un estado de solvencia mientras la partida por intereses aumenta imparable, y como gasta más de lo que ingresa decide sacar la tijera y se resiente el crecimiento... Y como diría un popular personaje de dibujos animados, "hasta el infinito y más allá".

¿Que supone para el conjunto de la economía?
Para hacerse una idea de como está el patio, si la prima de España está en torno a los 340 puntos básicos, la de Grecia, el país que abrió la caja de los truenos de la crisis, está en el entorno de los 1.400 y la de Irlanda, el segundo en caer, alrededor de los 1.000. La de Portugal, el tercer país rescatado, se sitúa también en alrededor de los 1.000. Según cálculos de Bruselas, si un país tiene una prima de 400 puntos básicos y no toma medidas, es probable que el impacto del sobrecoste por financiarse en el conjunto de su economía genere un impacto negativo en el Producto Interior Bruto de un 0,8% anual. Una cifra que, en estos momentos en los que unas décimas separan el crecimiento de la recesión, puede suponer la frontera entre el éxito y el fracaso.

lunes, 24 de enero de 2011

¿ CORE CAPITAL ? !! Ojú !!

Bueno, pues ya hemos puesto de moda otro "palabro" anglosajón, hace tres días nadie sabía que era esto, pero ahora nos empezamos a poner en órbita y ya todo el mundo habla de "core capital" intuyendo o pensando que se sabe lo que es.
Reconozco que he tenido que leer mas de un articulos, informe, descripción y demas legajos para llegar a entender que le espera a la banca en los próximos meses.
En principio el core capital es realmente un ratio, y su denominación correcta y adecuada es la de "ratio core capital". Es un porcentaje, una medida de la solvencia de una entidad bancaria.
Dentro de las normas impuestas por los grandes bancos (BCE, BdE, Fed) existen una serie de criterios que establecen unos mínimos para los diferentes ratios que miden la solvencia y que toda entidad debe cumplir si no quiere verse intervenida.
Realmente es " La relación (en porcentaje) que existe entre el cápital básico ( Capital + Reservas) del que se puede disponer inmediatamente y el valor de las deudas a las que debe hacer frente la entidad por sus operaciones.
Evidentemente el Capital es la aportación de los accionistas al patrimonio del banco, siendo parte del pasivo no exigible, y las Reservas son aquella parte del beneficio no distribuido entre accionistas y que quedan en depósito en la empresa para aumentar el dicho pasivo.
Queda claro que las formas de aumentar el "core Capital" son varias:
- Aumento del capital mediante ampliaciones ( mayor aportación de los accionistas )
- Aumento de reservas ( menor distribución de dividendos a accionistas )
- Disminución de de las deudas por operaciones.
Este ratio da una medida de la solvencia de una entidad bancaria, permite al banco disponer de fondos casi de manera automatica ( hay que recordar que el dinero no está fisicamente guardado en el banco, sino invertido normalmente en productos seguros y de facil transformación en liquido ) ante posibles desajustes en sus operaciones, permite responder rapidamente ante una eventualidad poco probable y deseada; A mayor ratio mayor garantía.
Los bancos son algo reacios a aumentar estos porcentajes ( cifras realmente altas para entidades de primera fila ) que se invierten en productos que, debido a la necesidad de su rápida conversión en efectivo, tienen poca rentabilidad e, incluso, en ocasiones, tienen rentabilidad nula, por lo cual la banca lo considera como unos fondos con una alto porcentaje de "lucro cesante" ( perdida de una ganancia patrimonial legitima o de una utilidad económica ), es decir, la banca valora " lo que deja de ganar por no poder invertir en productos de mas alto rendimiento pero con una menor liquidez inmediata ).
Ahora el Gobierno español plantea aumentar este ratio para las entidades de crédito, desde el 6 % actual hasta el 8 %, dándose el caso de que muchas no podrán, en tan corto espacio de tiempo, ajustarse al nuevo porcentaje ( tendría en desinvertir parte de sus fondos, cuando muchos de ellos estan en manos de clientes en forma de créditos, préstamos, bien invertidos en deuda a L/P o en bienes inmuebles ), proceso este que podrían realizar a medio plazo pero nunca en el corto.
Si se produjese esa situación, el FROB ( Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria ) entraría en el capital de las entidades; compraría acciones de bancos, lo que obligaría a las cajas con problemas a alterar su naturaleza jurídica para dar entrada al Fondo. La inversión será a precios de mercado, por un plazo máximo de cinco años, y el Gobierno ejercerá los derechos políticos que le correspondan por la misma.
Se estima que harían falta unos 20.000 millones de euros ( suena a poco, pero vamos a asutarnos en serio, serían 3.327.720.000.000 pesetas.... !!casi ná!! ).
Lo mas curioso es que este aumento de "Core Capital" fue acordado en la reunión de Basilea, en los siguientes términos " aumentar el ratio hasta el 7 % para el año 2019 ", nosotros los aumentamos al 8 % en el año 2011.. ¿ tiene alguna lógica ? ¿ se intenta frenar una baja calificación de las empresas encargadas de ello ? ¿ se quiere cubrir el gobierno las espaldas frente a las auditorias de UE, BCE ?.... como dijo Don Mendo " ¿ Qui lo sá ?"